Dicen que la ciudad de Nueva York nunca duerme y en consonancia, sus precios. Los vuelos son más económicos que hace una década, pero el viajero que pisa la antigua tierra del “sueño americano” se indigna cuando deja en la Gran Manzana mucho más del ahorro del pasaje. Los hostales Nueva York suelen estar bien acondicionados y ayudarnos a sobrellevar la carga económica, pero también hay que aprovechar las ventajas que nos da el euro al cambio y las actividades gratuitas o de precio reducido que se esconden tras los rascacielos y tiendas de moda o tecnología. Aquí tenéis una ayuda en esta difícil, que no imposible, misión:
- Panorámica gratis de Manhattan. Desde la terminal Whitehall (4 South Street) y cada 30 minutos sale un ferry con destino Staten Island. Las cinco millas de trayecto se realizan en unos 25 minutos en los que podréis disfrutar de las impresionantes vistas de los rascacielos de la cuidad, la Estatua de la Libertad y Ellis Island.
Este transporte se creó para facilitar el movimiento de los trabajadores entre ambas partes de la ciudad. Conserva su gratuidad y posibilita comprar algo de comer durante el paseo.
- Entrada a los museos en Nueva York según la voluntad. El Metropolitan, el MOMA, el Guggenheim o el Museo de las Ciencias Naturales forman parte del grueso cultural de Nueva York. La entrada a estos recintos oscila aproximadamente entre los cinco y 10 euros, según la categoría del usuario. Muchos bolsillos no pueden asumir la visita de varios de estos museos, pero no por ello hay que dejar pasar la oportunidad de descubrir las excelentes colecciones que se ocultan entre sus paredes. Hay que estar atentos al día ‘Pay as you wish’ (‘Paga tanto como desees’), que suele ser el viernes por la tarde. Será tu juicio personal el que decida lo que vas a aportar a estas arcas institucionales.
- Comer por 10 euros al día. No es la forma de comer más saludable, pero sí la más económica si no queremos ir cargando con las bolsas de un supermercado. Los carritos callejeros serán nuestra salvación. Su género son principalmente café, donuts, perritos calientes, refrescos o trozos de pizzas aunque, si tenemos suerte, tropezaremos con algunos repletos de fruta.
Los fines de semana son menos habituales y tendremos que recurrir a la comida china para llevar o a los Deli’s, donde sirven comida al peso. Eso sí. Atención a los estómagos delicados.
- El oxígeno de la urbe. El parque urbano más grande de EEUU, el Central Park, es un sitio ideal para descansar, comer, correr, ir en bicicleta, montar a caballo…pero, sobre todo, es la prueba de que los 8 millones de neoyorkinos reservan un tiempo para desconectar del ritmo frenético que les caracteriza. Un enclave necesario para conocer su modo de vida y para aprovecharnos de las relaciones culturales y sociales que giran en torno a él. Los lagos, la figura de John Lenon y los carruajes son símbolos explotados por el turismo, pero sus 136 acres de bosque dan muchas más opciones. Abstengámonos de las visitas nocturnas y del Zoo si no queremos rascarnos bien los bolsillos.
¿Has estado en Nueva York? Déjanos tus comentarios y recomendaciones.
Gracias por las fotos a: Luckyrob, Esteban Chiner y Kathleen Tyler
