El cerebro está compuesto de muchos tipos diferentes de
neuronas, y los científicos apenas están comenzando a descubrir el significado
funcional de esta vasta diversidad celular. El Baylor College of Medicine, el
Instituto de Investigación Neurológica, el Texas Children's Hospital y la
Universidad de Rice estudiaron las relaciones funcionales entre las interneuronas
inhibitorias y dos tipos de células excitadoras, llamadas células en penachos o
Células mitrales, en el bulbo olfatorio murino. Usando herramientas genéticas
específicas de tipo celular, mapeo optogenético, datos electrofisiológicos,
imágenes en vivo de 2 fotones y modelos computacionales, los investigadores
descubrieron que cuando eliminaban la capacidad de las interneuronas
inhibitorias para inhibir la actividad de células en mechones y células mitrales,
estas neuronas excitadoras cambiaron la forma en que respondieron a los olores.
Inesperadamente, las respuestas cambiaron más drásticamente en las células en
penachos que en las células mitral. Estos hallazgos proporcionan nuevos
conocimientos sobre las complejas consecuencias funcionales de la gran
diversidad de tipos de células en el cerebro y subrayan la necesidad de
comprender mejor estas relaciones para comprender cómo el cerebro procesa la
información sensorial. El estudio aparece hoy en la revista Nature Communications.
Revista Salud y Bienestar
El cerebro está compuesto de muchos tipos diferentes de
neuronas, y los científicos apenas están comenzando a descubrir el significado
funcional de esta vasta diversidad celular. El Baylor College of Medicine, el
Instituto de Investigación Neurológica, el Texas Children's Hospital y la
Universidad de Rice estudiaron las relaciones funcionales entre las interneuronas
inhibitorias y dos tipos de células excitadoras, llamadas células en penachos o
Células mitrales, en el bulbo olfatorio murino. Usando herramientas genéticas
específicas de tipo celular, mapeo optogenético, datos electrofisiológicos,
imágenes en vivo de 2 fotones y modelos computacionales, los investigadores
descubrieron que cuando eliminaban la capacidad de las interneuronas
inhibitorias para inhibir la actividad de células en mechones y células mitrales,
estas neuronas excitadoras cambiaron la forma en que respondieron a los olores.
Inesperadamente, las respuestas cambiaron más drásticamente en las células en
penachos que en las células mitral. Estos hallazgos proporcionan nuevos
conocimientos sobre las complejas consecuencias funcionales de la gran
diversidad de tipos de células en el cerebro y subrayan la necesidad de
comprender mejor estas relaciones para comprender cómo el cerebro procesa la
información sensorial. El estudio aparece hoy en la revista Nature Communications.
