Oblivion es una película incompleta. Joseph Kosinski ha pasado de un cómic de 15 páginas a una película de 124 minutos, pero no ha sabido desarrollar los personajes, el entorno ni la historia. Una pena. Aun así la película está bien. Los dos o tres primeros minutos, en los que una voz en off cuenta qué pasó en la Tierra, o se supone que pasó, prometen una cinta con algo más que motores y explosiones. Pero según se va desarrollando la cinta, la película cae en una sucesión de tópicos que esconden un enigma a medias. Y digo a medias porque no está mal construido el “engaño” sobre el que descansa el Oblivion, el olvido, aunque se ve venir casi a la mitad del metraje.El guión es bastante sencillo. Un humano, Jack Harper (Tom Cruise), cuenta que la Tierra fue invadida y destruida; al principio se cree que por una raza aliens, pero luego sabemos que fue una máquina que busca energía para sobrevivir. El invasor destruyó la Luna, lo que provocó desastres naturales que acabaron con la Humanidad y cambiaron la faz del planeta. En la guerra, el Hombre utilizó bombas atómicas y ganó, o eso cree el humano que habla.
Los supervivientes fueron enviados a Titán, la luna de Saturno, y borrada su memoria. Luego nos enteramos de que todo es mentira, y que el olvido (Oblivion) es un engaño para saquear el planeta. Lo que parecía ser, no es, y la mente y la naturaleza son superiores a los ingenios del hombre y de sus máquinas. Jack Harper tiene recuerdos de lo que fue su vida antes de la invasión de Tech. Y son esos recuerdos lo que hacen que su programa genético falle, y “traicione” a Tech. No es original, aunque sí atractiva. Por cierto; Luis Martínez, de El Mundo, ha señalado a Oblivion como el “evangelio de la cienciología”, pero una vez más, y como vimos en la reseña de After Earth, son afirmaciones sin argumentación, citado como reclamo del internauta.


