Estamos ante el fenómeno del cine de terror de dos mil veinticinco, que sin reinventar la rueda del género, ha conseguido opiniones muy positivas entre la crítica especializada y el público general. Para lograr esto, se ha hecho uso de la sencillez narrativa para que todo el mundo entienda qué ocurre y por qué, y de la empatía que provoca su "pareja" protagonista, cuyo comportamiento podemos llegar a comprender, hasta cierto punto claro. Y es que durante hora y media asistimos a las consecuencias enfermizas de imponer sentimientos inexistentes con un desarrollo exponencial de acontecimientos que se lleva al extremo con consecuencias terroríficas en su mayor parte, y cómicas en otras, sea o no de forma intencionada. La principal culpable de hacernos sentir todo esto es Inde Navarrete, su protagonista principal y reina del romanticismo más horrorífico, cuyas caras, poses, apariciones, frases y otras lindezas un poco más radicales, logran que te encariñes con ella, quieras o no quieras.
Mi puntuación: 6/10

