Revista Economía

Ocho elementos para la definición de programas ejecutivos en escuelas de negocio

Publicado el 23 marzo 2020 por Ignacio G.r. Gavilán @igrgavilan
Ocho elementos para la definición de programas ejecutivos en escuelas de negocio
Desde hace más o menos dos años, una parte importante de mi actividad profesional está dedicada a la docencia en escuela de negocio. He actuado sobre todo como profesor pero también,  en algunos casos, como director académico habiendo definido el contenido de algunos programas ejecutivos. Y me gusta esa doble función, y me interesa seguir ejerciendo ambas.
Cuando he tenido la oportunidad  de definir un programa, he seguido para ello las directrices recibidas de la institución con que colaboro, y aplicado mi conocimiento del dominio, así como algo de sentido común y experiencia general de gestión. Pero nunca hasta ahora, quizá por no haberlo buscado activamente, me había tropezado con una propuesta más o menos formal de cómo se define un máster o programa ejecutivo en términos de proceso y entregables.
Y, en ese sentido, me ha llamado la atención encontrar en el libro  'Teaching and learning at business schools', un libro que habla sobre la docencia en escuelas de negocio y que reúne aportaciones de diversos autores, y en concreto, en el capítulo escrito por Christer Karlsson, una propuesta estructurada de la definición de un programa ejecutivo.
Se centra el autor en los MBA full-time, executive MBA y Másters ejecutivos especializados. Lo primero que nos advierte es de la necesidad de una visión externa, lo que quizá en otros ámbitos denotaríamos como orientación al cliente, aunque no es ésta la expresión usada por Karlsson. En concreto nos dice:
This should be done from an external perspective to ensure that the program porfolio offers good potential for lifelong learning for the alumni and other professionals.

En el fondo, se trata de ponernos en el lugar de los que realmente son los clientes de una escuela de negocios,es decir,  los profesionales, y de aportar una proposición de valor que se centre en el aprendizaje continuo.
A partir de ahí hace su propuesta que es un poco mezcla de proceso de definición del programa y de 'entregables' finales que obtenemos. La propuesta abarca estos ocho puntos.
  • Concepto: una descripción amplia de la idea que hay tras el programa.

  • Mapa de demanda y suministro: Representación visual del mercado donde se aprecie quiénes son los clientes, los competidores y, en general, todos los 'stakeholders'.

  • Perfilado y especialización: foco en la identidad del producto, mediante la definición de los argumentos de venta, los 'Unique Selling Points' (USP), la ventaja competitiva y los fundamentos para todo el contenido y formato del programa.

  • Objetivos del programa: es decir, objetivos de aprendizaje con respecto a conocimientos, habilidades y atributos y que incluye tanto objetivos de naturaleza académica como condicionantes funcionales o de orden que le puedan afectar.

  • Funcionalidad del producto: que quiere decir lo que el programa va a aportar a quienes lo cursen, incluyendo información de actividades, actores y recursos.

  • Especificaciones del producto: instrucciones para el desarrollo de cursos, casos, proyectos, etc

  • Currículum general: descripción del programa y su proceso, incluyendo breves descripciones de cada componente.

  • Currículum detallado: desarrollo en detalle de cada componente del programa.

No resulta demasiado sorprendente la aportación de Karlsson.
Lo que más me ha llamado la atención, por más razonable que sea, es ese lenguaje tan marketiniano que emplea para referirse a un programa formativo. Un lenguaje donde aparece términos como producto, clientes, 'stakeholders', 'Unique Selling Points', ventaja competitiva, etc
Y es que, si, un programa formativo, al menos los que se ofrecen en escuelas de negocios, no dejan de ser productos que se ofrecen a un mercado y unos clientes, y un mercado que es bastante dinámico y competitivo. No sería razonable, pues, que precisamente en una escuela que enseña a hacer negocios en mercados competitivos, no tuviera en cuenta sus propias enseñanzas para definir su porfolio y proposición de valor.
Es evidente...pero no está de más recordarlo y tenerlo en cuenta.

Volver a la Portada de Logo Paperblog