Revista Cultura y Ocio

Ojos de hielo, de Carolina Solé

Publicado el 14 abril 2013 por Goizeder Lamariano Martín

Ojos de hielo, de Carolina Solé Título: Ojos de hielo Autora: Carolina Solé Editorial: Planeta Año de publicación: 2013 Páginas: 690 ISBN: 9788408059219

El pasado 14 de marzo la editorial Planeta me mandó un email presentándome la primera novela de la escritora catalana Carolina Solé. El libro, una novela negra ambientada en el valle más extenso de los Pirineos, La Cerdanya, entre Lleida y Girona, está protagonizado por la abogada Kate Salas. Tanto la ambientación rural como el protagonismo femenino y el género policíaco me recordó mucho a El guardián invisible, de Dolores Redondo. Así que le pedí el libro a la editorial, que me lo envió a casa el 20 de marzo, por lo que les doy las gracias. 

Comencé a leerlo el día 2 y lo terminé el 7. Sus casi 700 páginas me duraron apenas cinco días, así que ya os podéis hacer una idea de que la historia me ha gustado mucho, aunque tengo que reconocer que no tanto como El guardián invisible
La historia comienza con la aparición del cuerpo sin vida de Jaime Bernat, uno de los terratenientes más poderosos, temidos, odiosos y respetados del valle. Aparece en su propia finca, en Santa Eugenia, donde acababa de estar con su hijo Santi y con su vecina, Dana Prats, la veterinaria. Aunque parece que ha sido una muerte natural, pronto se descubre que después de muerto alguien le atropelló y los rumores, los murmullos, las críticas y las sospechas se empiezan a extender por el valle.  Todas las sospechas recaen sobre Dana, una joven que vive sola desde que su abuela, la gran matriarca, murió. Desde entonces se hace cargo de la finca Prats, de sus caballos y de cuidar los animales del resto de vecinos. Dana es una joven solitaria, tímida, propensa a la tristeza, la nostalgia y la añoranza. Es débil, infantil, inmadura. Vive anclada en el pasado y todavía no ha superado y ni siquiera asumido la muerte de su abuela.  Se siente frágil, vulnerable, indefensa ante los constantes ataques de la familia Bernat a la familia Prats para conseguir hacerse con sus tierras. En el valle y especialmente para los Bernat las tierras lo son todo. Jaime y su hijo Santi nunca tienen suficientes. Son parte de ellos, están atados a ellas y las defenderán cueste lo que cueste.  Por eso, cuando la policía comienza a acosarla, a investigarla y a interrogarla por la muerte de Jaime Bernat no duda en llamar a su mejor amiga, que es como su hermana, Kate Salas. Catalina, a quien todos llaman Kate, es ahora una reputada abogada que vive en un lujoso ático de Barcelona y trabaja en un reconocido bufete del que acaba de convertirse en socia.  Hace muchos años que decidió huir del valle, alejarse de su familia, su pasado, sus recuerdos y sus fantasmas. Kate es la nieta pequeña del ex comisario Salas-Santalucía, un antiguo policía que sigue teniendo mucho poder, influencias y contactos en el valle, donde hace y deshace las vidas de muchos de sus vecinos, especialmente de su familia. Le gusta mandar, ordenar, decidir y controlar la vida de sus nietos Miguel, Tato y Kate y de su bisnieta Nina.  Kate es una joven treinteañera con mucho carácter, tiene claro lo que quiere y lucha por conseguirlo sin importarle a quién tenga que enfrentarse por el camino. Por eso no soporta la actitud de su abuelo ni la pasividad del resto de su familia. Aun así, daría su vida por Dana y no duda en volver al valle un fin de semana para averiguar qué le pasa y por qué le ha llamado después de casi un año sin apenas contacto entre ellas.  Pero poco a poco, página a página, las cosas se van complicando cada vez más y lo que parecía un fin de semana se convierte en varias semanas y lo que prometía ser una investigación sencilla se vuelve compleja. Magda, la comisaria de Puigcerdá, es una mujer muy similar a Kate, con carácter y las ideas muy claras, tiene una gran ambición, ansía tener más poder, codearse con las autoridades del valle, el alcalde y el Consejo Regulador de la Cerdanya. Por eso las dos mujeres chocarán y se enfrentarán a lo largo de la investigación.  Los dos policías al cargo del caso son Arnau Desclós y J.B. Desclós es del valle, hijo de un juez, conoce a todas las familias, sus secretos, su pasado, sus historias. Soltero, vive a la sombra de su familia y de sus amigos y siempre quiere impresionarlos. Por su parte, J.B., es un joven sargento que acaba de llegar. Trabajaba en la sección de estupefacientes en Barcelona pero su particular forma de trabajar, su independencia, su carácter le han empujado a un valle perdido en medio de los Pirineos donde pensaba llevar una vida tranquila, entre el trabajo y su mayor pasión: restaurar motos antiguas y venderlas por Internet.  J.B., el sargento, como todos le llaman en el valle, está soltero, tiene alergia al compromiso y es hijo único. Su madre, con alzheimer, vive en su piso de Barcelona, donde le cuida su vecina, la señora Rosa. Es un tipo duro que, sin embargo, también tiene su lado humano, sensible, cariñoso y sentimental que solo muestra con su madre.  Aunque el comienzo del libro, especialmente las cien primeras páginas me resultaron demasiado lentas, me costó mucho entrar en la historia y me daba la sensación de que sobraban muchas páginas y no pasaba nada, al final el libro me ha gustado mucho, me ha atrapado, me ha enganchado   y me ha sorprendido, especialmente el final. Me ha sorprendido gratamente descubrir quién era el asesino, pero también me ha sorprendido negativamente.  Me ha gustado la ambientación de la novela, los pueblos de La Cerdanya, la lluvia, el frío y la niebla de noviembre que envuelve a todos los personajes. Conocer a las familias del valle, sus secretos, sus historias, sus fantasmas. Me ha gustado cómo la novela, sin dejar el género negro y policíaco, aborda otras cuestiones y nos hace reflexionar sobre la ambición, la infancia, las ofensas y los agravios imperdonables, la venganza, y, por encima de todo, sobre el perdón.  Sin embargo, también hay cosas del final que no me han gustado nada. Cuando me quedaban unas veinte páginas para terminar el libro tenía la sensación de que no podía ser, de que la historia no podía terminar así. De que había muchísimas cosas en el aire, muchas preguntas sin respuesta, muchas cuestiones sin resolver. El libro no podía terminarse ya ni de esa manera. Pero cuando llegué al final de la novela comprobé que no me equivocaba. Por supuesto, se desvela quién era el asesino, ya que lo contrario hubiera sido una tomadura de pelo.  Pero es lo único que se resuelve. Todo lo demás queda en el aire. Todos los demás hilos de la trama se quedan totalmente abiertos. Por todo ello, el final de esta historia no me ha gustado, me ha parecido muy precipitado. He tenido la sensación de que al comienzo del libro le sobraban páginas y que al final, por el contrario, le faltaban.  Que yo sepa se trata de una novela única, no forma parte de una trilogía, como en el caso de El guardián invisible, así que no entiendo muy bien por qué la autora ha optado por este final tan abierto, incompleto y atropellado.  Aun así y a pesar de estos peros, recomiendo la novela porque la trama es compleja y adictiva, porque los personajes resultan muy humanos, cercanos, entrañables e inolvidables y porque me ha gustado poder conocer La Cerdanya, su ambiente, sus familias, sus secretos, sus enfrentamientos de la mano de Carolina Solé. Por eso os animo a descubrir esos ojos de hielo que acechan desde el silencio del valle.  Os dejo el booktrailer de la novela. Espero que os guste. 


Si te interesa el libro puedes encontrarlo aquí

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