
Respecto a la colocación del papel nada reseñable; medir, cortar y pegar haciendo encajar los dibujos. Lo cierto es que ayuda que la pared sea lo más lisa posible y la nuestra no lo es en absoluto: su textura rugosa y las extrañas panzas que aparecen a lo largo de todo el pasillo, han complicado un poquito la colocación.
Por supuesto, lo primero fue sanear todo ese gruyere que nos encontramos al quitar la vieja cajonera, sacando los viejos tacos y rellenando los agujeros.
Luego ya es cuestión de echarle paciencia. Y como a mí me entró el miedo escénico nada más ponerme frente a la pared, y paciencia es algo que Jano tienen como para exportar..., de él es el mérito de haber salvado estupendamente nuestra primera vez con el papel pintado.
Cuando te acercas se notan un poquito las juntas, pero a una distancia normal la pared se ve impecable. Estamos contentísimos del nuevo aspecto que está tomando nuestra entrada. Lástima que tengamos tan mala iluminación natural, porque in situ el espacio es mucho más resultón que en las fotos.
FOTOS LALOLE
