Revista Cultura y Ocio

Opinión de rosa en el asfalto de angie thomas

Por Soycazadoradesombras @cazadoradesly
OPINIÓN DE ROSA EN EL ASFALTO DE ANGIE THOMAS

En Garden Heights, ser niño implica, desde muy temprano, demostrar que eres un hombre. La lealtad a tu pandilla, a tu familia, a tus ideales, es un peso que amenaza con derrumbarte cada día. Maverick Carter lo comprenderá de la manera más angustiosa.

Angie Thomas explora la masculinidad y el doloroso tránsito a la edad adulta en la precuela de su éxito de ventas El odio que das.

*Traducción de Marcelo Andrés Manuel Bellon.

Maverick está en esa edad en la que todavía no ha dejado de ser un niño pequeño, pero ya es también un adulto.

Con la sangre de los King Lords corriendo por sus venas y el legendario nombre de su padre descansando sobre sus hombros, Maverick parece no tener más opciones que trabajar vendiendo droga para la pandilla y así ayudar a su madre a pagar las facturas mientras su padre permanece en la cárcel. Pero pertenecer a la pandilla también le sirve para contar con la protección de los hermanos mayores. Además, asiste a sus clases del instituto y ama a su novia Lisa. No es la vida ideal para un niño, pero su mundo se mantiene estable y bajo control.

Hasta que de repente todo lo que conocía se empieza a desmoronar. Desde el mismo instante en el que recibe la inesperada noticia, Maverick tendrá que crecer de golpe y cambiar por completo su rutina y su visión del mundo. Cuidar de otros, compaginar trabajo y estudios, poner su propia existencia en el último puesto de una larga lista... son tareas duras que obligarán a Maverick a tomar decisiones muy complicadas que definirán su futuro, porque lo que parece más fácil no es lo mejor y el camino rápido puede conducirte a un final precipitado.

Rosa en el asfalto es una novela que habla de crecer, del momento en el que dejas de ser niño para convertirte en adulto, a veces demasiado pronto, de las decisiones que van marcando el camino que te lleva hasta ese punto y, en este caso, en un contexto que hace todavía más complicada la transición.

Angie Thomas ha construido una historia realista, contemporánea, necesaria por la visibilidad que da a un tema tan delicado como es la realidad de las pandillas y por cómo rompe tabúes para reflexionar sobre ella y mostrar que, detrás de todos los prejuicios y las noticias que salen en la televisión, hay personas de todo tipo, niños y familias completas.

Además de tratar la violencia, la discriminación racial o el tráfico de drogas, también habla del amor familiar, de amistad incondicional, de lealtad, de generosidad y de la capacidad innata de resiliencia del ser humano; aspectos que generalmente suelen olvidarse cuando se piensa en los miembros de determinades comunidades.

La metáfora del título me parece muy acertada, además de preciosa.

El ritmo es muy ágil y el estilo el más adecuado para dar la voz al protagonista, para que sea él, con sus palabras y su modo de expresarse, quien cuente su propia historia.

Por supuesto, ahora más que nunca, tengo que leer El odio que das para ver qué ocurrirá con estos personajes dentro de diecisiete años.

- Opinión de Inés Díaz Arriero -


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