Una lucha enconada. Choque de trenes. Uno que no se quiere ir, el otro que quiere entrar y no lo dejan.
El clima está como el mundo…
El verano decidiendo que este año, mira, se quedaba un mes y medio más.
El otoño, asombrado (el verano le dio con la puerta en las narices), no ha sabido cómo reaccionar.
Hasta hoy.

El otoño está hasta el otoño que lo llamen veroño (palabra nueva, muy aguda, de la fusión de verano + otoño).
El verano ya ha tenido su momento de gloria, así que ni veroño ni veroña. Se ha puesto firme y ha desplegado lluvia, granizo y viento.
Otoño. Y punto.

