Una vez se terminó repartimos unas láminas, basadas en las ilustraciones del álbum ilustrado, a los niños asistentes para que pudiesen iluminarlas mientras yo aprovechaba la oportunidad de poder dirigirme a todos los padres, tíos, abuelos, etc. y hablarles de los beneficios que ofrece “La nota…” a pequeños y mayores.


Este fue otro gran momento que lo he vivido en otras dos ocasiones (en la Feria de Madrid y en la de Valencia), pero no con la intensidad y amplitud como la viví el viernes en Herso: me vi frente un grupo de personas que estaban allí para oír sobre mi álbum. Fue una sensación maravillosa pues no había prisa por parte de nadie: ni por su parte ni, por supuesto, por la mía. Ese momento (ahora le llaman “momentazo”…pero me resisto a utilizar palabras de moda…) fue extraordinario porque cuando estás concibiendo una historia, en la soledad de tu escritorio, con tu lámpara amable y tu música que te transporta a tus mundos de ilusiones, piensas en cuando esté al alcance de tu público (nunca estás seguro de si lo podrás llegar a tener) y puedas hablarles de él, de cómo se te ocurrió, de por qué lo hiciste así y de por qué lo escribiste de esa manera y no de otra; de qué querías conseguir y qué conseguiste…Eso lo pude hacer frente al público entusiasta que el viernes se reunió en Herso y que, a la mínima, brindaban sus aplausos.
Después vino la oportunidad, siempre agradable, de las dedicatorias de mi trabajo a aquellos que decidieron que “La nota que faltaba” era un buen regalo o que se trataba de algo importante que podría contribuir a la formación de sus pequeños (una gozada el rato que pasé con Santiago, que será un gran pianista, seguro, y con Ricardo);
o, como fue el caso de una profesora de la academia “Pianissimo”, para contribuir a la de los futuros músicos. Por cierto, aprovecho para deciros que “La nota…” no es un libro “de música”; no lo concebí así. Es un álbum de valores, escrito porque quería tener un cuento sobre mi instrumento (llevo seis años aprendiendo a tocar el saxo); se trata de una historia entretenida y con un componente musical importante y aplicable en las primeras etapas de la enseñanza musical. No es un libro exclusivo de música. Es un libro que quiere hablar de valores a través de una historia relacionada con la música y que puede tener aplicación en los primeros años, en las escuelas de música. Lo digo todo esto porque hay gente que al mirarlo en la estantería pasa de largo porque piensan que es, tan solo, de música…y no es así.

Dicho esto que os quería contar, y siguiendo con el relato de lo que supuso ese día para mí, os diré que lo mejor de aquella noche maravillosa fue cuando se me acercó un hombre que quería que le dedicase un libro a Mateo (espero no equivocarme de nombre). Mateo…había llegado a este mundo hacía dos días…Todavía, al recordarlo, me estremezco y me emociono. Aquel hombre, sin saberlo, aunque se lo dije después y así lo reflejé en la dedicatoria, me hizo un grandísimo honor. Mi libro iba a ser el primer libro de la vida de ese chaval. Posiblemente “La nota…” representará algo importante en su vida y le acompañará toda entera. Quizá, yo sea el causante de que llegue a ser un gran músico…la pena es que yo no llegue a verlo. Todavía me emociono por la gran responsabilidad que cayó esa tarde sobre mí. Pienso ahora, por ello, que ha merecido la pena todo el sacrificio y esfuerzo que he tenido que hacer para llegar a ver publicado mi querido primer álbum de valores y de música. Me encantará llegar a saber de Mateo cuando lo haya leído…
El día 6, por la mañana,
estuvimos en la librería Leolo, en Valencia. Estuvo bastante bien aunque la audiencia fue muy pobre. Yo no sé las razones por la poca asistencia y estoy seguro de que mis amigos de Leolo habrán analizado qué es lo que no salió del todo bien. Al final, aunque la audiencia es importante, qué duda cabe, lo que tiene más valor es que fuimos capaces, entre todos los que nos convocamos allí, de crear una atmósfera de fantasía e ilusiones, que es lo que realmente es la literatura infantil. Y, eso, os aseguro, sí que mereció la pena, más allá del número de asistentes. Las miradas de los pequeños escuchando a Yolanda, que lo hizo fenomenal, durante el cuenta cuento, lo decían todo. 

Después, mientras pintaban las láminas, como hicimos en Herso, tuvimos la charla, con los mayores que asistieron, más enriquecedora de todas las que he tenido en ninguno de los eventos anteriores. Esto último es con lo que me quedo de valor de ese día. Fue una inolvidable experiencia que unida a la del día anterior, en Albacete, hizo que pueda decir que este fin de semana pasado lo ha sido para recordar siempre.Pues esto es todo lo que os quería contar de este nuevo set de actividades para dar a conocer “La nota que faltaba”. Espero que de la forma que os lo he contado lo hayáis vivido con la intensidad con la que lo hice yo en directo. Ese es mi único motivo de traéroslo esta noche aquí, a nuestro cálido rincón.Buenas noches, amigos. No dejéis de seguir soñando y siendo felices.José Ramón.