Revista Diario

Padres hipocondríacos

Por Desmadreando @desmadreando

Padres hipocondríacosDebería de existir una especialidad en pediatría que tratase a los padres. Está bien que se pasen todos esos años estudiando las enfermedades que achacan a los niños, pero nosotros somos los que realmente deberíamos recibir tratamiento.

Nada como llegar a Urgencias para detectar bien a bien los síntomas del “padre hipocondríaco”:

- Ante todo la mayoría somos primerizos. Se nos nota en la cara de susto que llevamos como cruz cargando.

-La sala de espera es el castigo por excelencia para machacar a todo padre hipocondríaco. Es abrir la puerta y más allá de ver que está petado y que el tiempo de espera será entre una y cuatro horas, lo que realmente vemos son millones de seres diminutos con mocos escurriendo hasta las rodillas, tosiendo medio pulmón y enfermedades volátiles que podrían contagiar a la humanidad entera.

Es muy interesante una actitud que se detecta en todo padre hipocondríaco. La cercanía significa contagio. Les cuento un poco:

A pesar de haber un sitio para sentarse en la sala de espera ya que amablemente uno de los padres de unos trillizos moqueantes se ha levantado para cedérnoslo, nosotros preferimos dar las gracias y mentir piadosamente diciendo que preferimos esperar fuera. ¡Ni de coña nos íbamos a sentar en medio de la fiesta vírica! Parecerá que somos raritos pero ¡todos los padres lo hacemos!

A lo lejos divisamos otra sala de espera- con cuatro sillas- y ahí vamos felices. Para nuestra sorpresa otros padres la descubren y cuando ven a Critter llorando, llena de mocos, tosiendo medio pulmón nos dicen:- “Buscábamos a mi madre pero seguro estará en la otra sala de espera“. Mienten. No querían sentarse a nuestro lado. Lo sabemos de primera mano.

- Otra señal que nos caracteriza a los padres hipocondríacos es que en el trayecto de la casa al hospital hemos leído toda la web para descubrir que enfermedad achaca a nuestro pequeño descendiente.

El ir a urgencias es meramente para corroborarlo. Vamos que incluso usamos palabras rimbombantes cuando nos pregunta el pediatra- ¿qué es lo que tiene este chiquitín? Y nosotros diremos con voz seria:- Posible etiología vírica, presenta manifestaciones cutáneas generalizadas pero se podría determinar que el exantema no es pruriginoso y que es debido mayormente a las fiebres altas que ha tenido por tres días consecutivos. 0_0

El no va más es cuando mencionamos que todos estos síntomas han sido corroborados por todas las madres twitteras y nuestra tribu 2.0. (Le ponen de los nervios a los pediatras inténtenlo se los recomiendo).

-El padre hipocondriaco cuando va a urgencias realmente no lo hace porque le preocupe la salud de su criatura ¡qué va! En realidad queremos que, además de que le recete un chutazo bueno de apiretal-dalsy-motrin o lo que sea bueno para adormilar un poco a la bestia y poder descansar una noche del tirón, nos diga si eso que tiene nuestra criatura se nos puede contagiar. Míreme usted doctor, pero míreme bien, es que me pica todo el cuerpo. Me siento desganada. Desvelada. Como si no hubiera dormido en estos tres días. ¿Será que me he contagiado? Justo ahora la señora que se sentó a lado mío tenía los mismos síntomas y su hijo había pasado el sarampión. ¿Tengo sarampión verdad? Eso es lo que va a ser.

El pediatra intentará negar el contagio, con un pase digno de torero nos ignorará y volverá hablar del paciente: la niña. -“No queda de otra más que sentarse a esperar- si es viral pasará si no, pues ya veremos” dice con su tono clásico de doctor.

Si ya les digo. Los pediatras deberían de hacer otra especialidad en nosotros. Somos los padres los enfermos de angustia y ante eso sólo nos recetan la espera.  

 


Volver a la Portada de Logo Paperblog