Revista Salud y Bienestar

“Pandah” no es un osito de peluche para niños clasificados TDAH

Por Miguel @MiguelJaraBlog

Sin duda existe un abuso del concepto “hiperactividad”. Muchos profesionales sanitarios, maestros, padres y madres incluso abusan del término y ello es peligroso porque puede conducir a la fatal medicación del niño o niña así etiquetados.

Los periodistas también tenemos nuestra cuota de responsabilidad en este fenómeno. Hace unos días podíamos leer en Correo Farmacéutico:

TDAH: cuando el niño es mucho más que movido
Hiperactividad que se escapa del control y falta de atención persistente indican que el trastorno está presente, según cuentan a CF los expertos. El desconocimiento ha llevado al mal diagnóstico, por exceso y defecto. Iniciativas como el ‘Plan de Acción en TDAH‘, conocido como ‘Pandah‘ y cuyas primeras conclusiones ya han visto la luz, intentan corregir esta carencia. El equipo multidisciplinar de este plan está asesorando en la reforma de la Ley de Educación.

Una de las claves es conocer cómo se diagnostica el TDAH. Asusta, por ejemplo, ver el gráfico ilustrativo que acompañaba la noticia de CF. Que se califique el mismo de “pistas diagnósticas” y que vaya firmado por una asociación malagueña de afectados.

En él pueden leerse como criterios diagnósticos que el infante “responde bruscamente”, “no escucha lo que se dice”, “interrumpe demasiado [sic]“, “habla demasiado”, “le cuesta jugar en silencio” o “pasa de una actividad a otra”. Hay más, todos en la misma línea de medicalización de actitudes vitales.

Yo me pregunto, ¿habrá algún niño en el mundo que no cumpla varios si no todos estos criterios? ¿Se ha vuelto el mundo enfermo? ¿De verdad esperamos que los niños nos respondan siempre “con educación”; que escuchen lo que les digamos aunque les parezca poco interesante y no nos interrumpan; que hablen “lo justo”; que jueguen en silencio o que no pasen de una actividad a otra movidos por su innata curiosidad?

¿A qué responde este fenómeno, qué intereses económicos hay detrás? Mirad quiénes financian la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH). Como podéis ver en la barra lateral de la página, un poco más abajo: 

“El portal de Feaadah es posible gracias a la colaboración de las siguientes entidades: Lilly, Janssen, Rubió“.

Esos laboratorios son los fabricantes de Strattera, de Concerta y de Rubifen, tres de las drogas más utilizadas en el TDAH. Una compañía como Shire, además de patrocinar a la FEAADAH ofrece “servicios para personal sanitario” en la web del Pandah. También están en el comité asesor y en el científico del programa-lobby. Me gustaría saber qué hacen en la reforma de la Ley de Educación esta “pandah”.

Este tipo de campañas son rentables. En Estados Unidos, los diagnósticos de este presunto trastorno están aumentando de manera alarmante. Y en el río revuelto la medicina natural y en concreto la homeopatía también quieran hacer ganancias de pescadores. Seguiremos informando.


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