Revista En Femenino

Papá, ¿porque tú no concilias?

Por Lai Pv @laicapi

El titulo de este post bien podría ser lo que mis hijas le preguntaran a su padre un día de estos, si las pobres supieran lo que es conciliar, claro.

Después de dos años de trabajo de forma independiente, y de dos meses de vacaciones, el padre de las criaturas volvió a trabajar para una empresa. Y ha vuelto a lo “hardcore” diría yo. De 9hrs a 19hrs, lo que por otro lado es el horario estándar en Chile (país donde se trabajan por contrato 45 horas semanales…) Y este horario no incluye las horas extra, ni las jornadas que se alargan con reuniones que empiezan a las 18.30…

Además aquí los traslados son un poco más largos….al final, sale a las 8 de casa, y no vuelve hasta las 8.

Las niñas le echan de menos. La mayor le ve un rato de camino al cole por la mañana, pero la peque apenas lo ve. Y si uno piensa además que aquí son 15 los días de vacaciones al año que hay…pues se hace corto. Para las niñas se hace muy corto (y para su padre también)

Y pasan dos cosas:

1. que las niñas a la hora que llega su padre, si no están en cama (y es un pelín pronto para que lo estén) se sobreexaltan. Y es como si se dieran un atracón de chuches…empiezan a saltar, bailar, gritar, correr…y el resultado…que bajar esa recarga de energía tardía, con la suma del cansancio que llevan es dificil, y terminan durmiéndose a las 10, mínimo.

2. que las niñas se vengan consciente o inconscientemente de su padre. Entre semana la fiesta cuando llega es monumental, pero “la mama se sienta con nosotras”,”la mama me ayuda”, “lo hace la mama, no tu” y el fin de semana no le quieren ni para bañarlas, ni para darles de cenar, ni para dormir. Solamente mamá. Y entonces él las hecha doblemente de menos.

La mayor se está adaptando mejor, va entendiendo los nuevos horarios de su padre y lo aprovecha los ratos que está, pero también está acostumbrada a hacer las cosas conmigo y “le da esquinazo” de vez en cuando. Pero es que la enana….la enana lo tiene claro. Papa no! Le ha echado del sofa, de la cama, de la mesa…. es su manera de decirle que ya no está tanto tiempo como antes; ella no entiende porqué, solo siente la reducción del tiempo y claro, “la culpa la tiene papá” Y se pone feliz cuando llega, pero cuando él la quiere ayudar a cenar, vestirse, a acostarse, entonces…”papa nooo!”

A mi me da pena ver al padre de las criaturas, que no entiende por qué ahora les dan esquinazo, que no querría otra cosa que estar en casa a las 18, que echa de menos bañarlas, bajarlas al parque, que echa de menos su época de horario flexible, ir a buscar a la Q al colegio, y todos esos momentos que compartían hace tan solo una semanas. Ojalá fuera más fácil conjugar ambas cosas

Espero que la enana se acostumbre, que entienda a su manera que papá no tiene la culpa, que él estaría en casa mucho más temprano si pudiera elegir. Que la culpa la tiene este mundo en el que vivimos en el que conciliar horarios es muy difícil. Aquí, como contaba más arriba, el horario habitual de salida es “desde” 18.30-19 porque esto es salir justo a la hora…y, en cambio, los colegios salen a mediodía…entonces los niños notan aun más las ausencias de sus padres. Siento que aquí conciliar es aun más difícil (y eso que en España no es nada fácil). Pero es que es difícil en muchos lugares del mundo. Ojala todos tuviéramos jornadas intensivas, ojalá todos pudiéramos ir a buscar a nuestros hijos al colegio, compartir con ellos las actividades de la tarde, bañarlos, darles la cena, acostarlos.

Pero mientras, con lo que tenemos, hay que encontrar la forma de conciliar, nuestra forma, porque formas hay. Y sobretodo, para aquellos que en el día a día comparten poco con sus hijos, convertir el tiempo que pasamos con los niños en tiempo de calidad, 100% dedicado a ellos. Convertir un momento de la rutina en nuestro momento, un momento tu y yo, un momento para leer un cuento, para tomarse un vaso de leche por la mañana antes de salir, un trayecto al colegio cantando canciones, el que elijas…un momento que, estoy convencida, se les queda grabado en sus corazoncitos.

Escribiendo esto no puedo evitar estar tan feliz con mi trabajo media jornada…y llenar mis tardes de tantos momentos como se me ocurra. Deberíamos poder hacerlo todos.

Confieso que este post, escrito hace unos meses, se me quedó en el tintero. Aprovecho que se está publicando algo más tarde para contar que, gracias a la primavera y el mejor tiempo y las horas extra de luz, los días se alargan y el padre de las criaturas llega varios días a tiempo de bañar a sus terremotos. Eso sí, seguimos más o menos igual. Ambas muestran felicidad extrema cuando su padre llega, la mayor suele aprovechar esos ratos para estar 100% con papá (aunque tiene días) y la enana sigue dándole esquinazo, pero le perdona un poco los fines de semana.

Cuando programaba el post releí el título y se me encendió una lucecita, asi que quise cerrar con un aire positivo sobre toda la dificultad de conciliación que hay aquí, en España, y en gran parte del mundo, y os voy a contar sobre el libro que me estoy leyendo. El ebook de papiconcilia, que se presentó hace poquito, cuenta en primera persona como hacen 24 padres para conciliar (entre ellos algunos papa blogueros como Personetes Creatives o un Papa en practicas) . Es una lectura que recomiendo, que seguro inspirara a más de uno y que nos hace ver a todos que aunque no lo parezca a simple vista, hay formas de conciliar (o hacer malabarismos) y disfrutar de nuestro tiempo en familia. Ya se lo he pasado al padre de las criaturas para que lo deje en cola de su laaaarga lista de libros por leer. Y así, se inspire èl también :)

Usúe Madinaveitia, editora y coordinadora del libro, es la creadora del movimiento Mamiconcilia (libro que tengo pendiente), del que también podéis leer más aquí. Una gran idea la de Usúe, no dejéis de darle un vistazo a ambos libros. Además, podéis dejar vuestro testimonio de cómo conciliáis en la web! Yo estoy en ello!

 

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