Les Passages Couverts (1847) en Boulevard Montmartre.
Zonas de paseo para ver y dejarse ver en el siglo XIX.
En el Passage Jouffroy se encuentra el Hotel Chopin y
una salida del Musée Grévin (Museo de Cera)
Cubiertos por una cristalera que les da una luz particular.
En el Marché aux Puces (Mercado de las Pulgas)
puedes encontrar cualquier cosa.

Abbesses - Butte Montmartre
Entrada al metro Art nouveau de
Hector Guimard (1867 -1942)
Eran elecciones y estaba hecho un desastre con las propagandas.
Por esa zona hay montón de tiendas curiosas.

Como ésta dedicada exclusivamente a los ángeles.
Divino.
Le Sacré Coeur.

Paris à nos pieds.

Place du Tertre.
Picasso, Toulouse Lautrec, Van Gogh, Braque...
et moi.

Hotel Lutetia, 45,Boulevard Raspail.
Rodando una peli de época.
Un hotel con una gran historia.

Iglesia Saint Sulpice.

El gran órgano de Saint Sulpice. Uno de los mayores del mundo.

Le Palais du Luxembourg. Actualmente el Senado.
Durante los cuatro años de ocupación
fue sede del Estado Mayor General de la Armada del Aire Alemana. (Luftwafe)
En frente el gran estanque de los jardines de Luxemburgo.
Al fondo la Torre Montparnasse.

El Panteón. Aux Grands Hommes la Patrie Reconnaissante.
Sólo una mujer está enterrada aquí, Mme Curie.
Al fondo la iglesia Saint-Étienne du Mont

Les Bouquinistes en la margen izquierda del Sena.
Venden libros usados y antiguos en este lugar desde el siglo XVI.

Cathédrale Notre Dame de Paris.

Librería Shakespeare and Company, 37, rue Bûcherie.
Todo un clásico en literatura anglosajona y refugio de viajeros.

Puedes encontrar libros apilados en cualquier rincón. Inspirador.





No seas hostil con los extraños quizás sean ángeles disfrazados.

Opéra Garnier.
La leyenda de un lago subterráneo fue creada por la novela El Fantasma de la Ópera.
No obstante sí que existe una reserva de agua construida debajo para casos de incendio.
Cada uno que crea lo que quiera.

A su entrada más de uno habrá sufrido síntomas del síndrome de Sthendal.
No me extrañaría.

Place Vendôme. Con unas horribles vallas que nada tienen que ver con
con la estética de Dior, Chanel, Cartier o el hotel Ritz que se encuentra
justo en frente.

Entrada del Hotel Ritz. El colmo del glamour.
Y como las entradas están para entrar...

Entré.
Como si hubiera pisado esas alfombras miles de veces.
Una Lola Glam es lo que tiene; se adapta a cualquier circunstancia.

Iglesia de la Madalaine.
Pude visitarla pero mejor me dí una vuelta por Fauchon y por La Durée.
Glamour gastronómico.

Galerias Lafayette.
El templo del glamour

Entrada a la exposición de Tim Burton.
A tope.

Musée du Louvre

Venus de Milo. Todo el mundo la conoce.

Pero nadie la mira por detrás

Victoria de Samotracia. Parece que no hay nadie pero...

La realidad es otra. ¡Cómo me gustaría visitar los museos sin esta marabunta de gente!
Seguro que sería otra percepción completamente diferente. ¡Lástima!

Aquél cuadríto pequeño que se intuye al fondo es La Gioconda.
Imposible apreciarla.

Prefiero lugares en los que la mayoría de la gente no repara.

Puente de Alejandro III.
Todavía hay quien se pasea en coche de caballos.

Restaurante Les Ombres (Las Sombras)
Pertenece al Musée du Quai Branly diseñado por el arquitecto Jean Nouvel
La vista no puede ser más típica.

La Torre Eiffel desde el Bâteau Mouche.
Ha salido un poco torcida por el oleaje.
Es broma. No me salen las fotos de noche.

Y para finalizar espectáculo en Le Moulin Rouge.
C'est Féerique!
He tardado un poco en hablar del viaje a París que hice en abril. Pero más vale tarde que nunca. Estas son algunas fotos de algunos sitios por donde anduve una vez más. Ya estoy deseando volver.