Jacobo Bergareche, el día antes de la final: "No conservé un solo amigo de la carrera; pronto volví con la cuadrilla de supuestos trogloditas del colegio, los que hablaban de fútbol, de mus y de otras cosas inconfesables. Había descubierto algo fundamental: que la hondura de la conversación no depende de la importancia del tema, sino de la mirada de quien habla, y que la chispa en la sobremesa la trae quien tiene una pasión, por simple que parezca"
