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Peligro de derrumbe - Pedro Simón

Publicado el 01 julio 2015 por Esperanza Redondo Morales @esperedondo
Peligro de derrumbe - Pedro SimónPublicación: Madrid: La Esfera de los Libros, 2015
Edición: 1ª ed.
Descripción física: 311 p.; 23 cm.
ISBN: 978-84-9060-281-2
CDU: 821.134.2-31"19"
Signatura: N SIM pel
Precio: 19,90 euros en la Casa del Libro / 6,60 euros en formato electrónico

EL LADO MÁS AMARGO DE LA CRISIS
Hace algunos meses, allá por marzo, os hablé de la presentación de esta novela en Madrid, y por fin le ha llegado el turno para contar mis impresiones sobre ella. Soy consciente de que no puedo ser objetiva al hablar de Pedro Simón, pero al menos lo intentaré. Pedro nació en Madrid en 1971, y si no recuerdo mal, desde que lo conocí en el instituto tenía claro que quería ser periodista; ya entonces apuntaba maneras, no solo por lo bien que escribía sino por la forma tan acertada que tenía de contar lo que pasaba a su alrededor. Después de estudiar Ciencias de la Información pasó a ser periodista del diario El Mundo, es también director del curso de Periodismo Social de Unidad Editorial y ha obtenido diversos premios por sus artículos, el último de ellos el Ortega y Gasset de Periodismo en este 2015 por su serie de reportajes "La España del despilfarro".
Argumento y personajes
La historia que cuenta Peligro de derrumbe es, ni más ni menos, la de nueve personas que se conocen en la sala de espera de una empresa; los nueve están allí para hacer una serie de entrevistas de trabajo que servirán al Señor Director General de Recursos Humanos (siempre que aparece en el libro lo citan así, con toda la parafernalia de su cargo, y siempre que lleva su corbata de tulipanes rojos es porque va a hacer que ocurra algo malo; es un personaje bastante sádico) para seleccionar al que mejor se adapte al puesto de comercial. Desde luego, ni que decir tiene que el trabajo es poco menos que basura, con unas condiciones malísimas pero por supuesto deberá ser cubierto por alguien dispuesto a cualquier sacrificio por la empresa. Y, quizá utilizado como una ironía, la empresa está ubicada en la calle Desengaño de Madrid. Lo peor de todo es que, desgraciadamente y desde hace algún tiempo, esto es el pan nuestro de cada día; con la excusa de la crisis, los trabajos se han ido haciendo más precarios y lo que podría ser el argumento de una novela de ficción (o de terror, ya puestos) está de total actualidad en los tiempos que corren.
Los protagonistas de nuestra historia, además del director de recursos humanos ya mencionado, son tan diferentes entre sí como lo son sus vidas, sus caracteres, las condiciones en las que se encuentran, la mochila de situaciones vividas que cada uno lleva a la espalda...
Tenemos a la mujer del bolso marrón, que está tan desesperada que hasta se ha empezado a plantear dedicarse a la prostitución para salir adelante; a la universitaria de las gafas verdes, que se cree más que el resto porque tiene estudios, pero en el fondo no las tiene todas consigo aunque no quiera reconocerlo y está a punto de tirar la toalla; al chico que tiene un tic en el ojo, que ha dejado atrás su país y a su familia para venir a España en patera buscando una vida mejor, y en el trayecto ha tenido que abandonar a su hija muerta, dejándola alejarse flotando en el mar; a la madre de las manos pequeñitas, que está en la sala de espera preocupada porque se dedica a trabajar limpiando (hoy precisamente le ha contado a la señora de su casa una mentira, que tenía a los niños enfermos, para poder ir a la entrevista) y teme que, por más que se lave las manos, le sigan oliendo a lejía; al señor de los anillos, que era un empresario de éxito y ahora no es nadie; al cuarentón de las patillas pobladas, que era el rey del mundo cuando el sector de la construcción estaba en auge y pasó de lo más alto a lo peor, y encima su familia le echa la culpa de la situación; al chaval de los ojos hundidos, que se siente acomplejado por sus manos de albañil y reza con todas sus fuerzas para no tener que estrechárselas a nadie; al profesor de la barba blanca, que antes daba clases y ahora incluso necesita desayunar un orujo para ir a hacer cualquier entrevista; y a la señora que frunce el ceño, que se gana la vida haciendo de pitonisa.
Poco a poco iremos conociendo no solo cómo se desarrolla la entrevista de trabajo (hay que decir que el director de recursos humanos es un auténtico sádico), sino la historia que cada uno de los personajes tiene detrás. Y veremos como al final, en realidad, todos están en cierto modo relacionados con todos.
Mis impresiones
Llevamos ya tantos años oyendo hablar de la dichosa crisis, que cuando me enteré de que la novela trataba sobre este tema, reconozco que me dio un poco de pereza. Pero el hecho de saber que estaba escrita por Pedro le daba unas garantías que quizá en otro caso no me habrían hecho animarme a leerla; y menos mal que lo hice, porque ahora me alegro de haber descubierto el lado literario del autor, del que solo conocía el periodístico hasta ahora.
Lo primero que se me viene a la cabeza a la hora de hablar de esta novela es que se trata de una historia muy dura; bueno, en realidad se trata de varias historias, porque ya he comentado que son nueve los protagonistas, los que están en esa sala de espera para realizar la entrevista de trabajo, pero el director de recursos humanos que los va a entrevistar también tiene muchas cosas que iremos descubriendo a lo largo de las páginas del libro. Y además de ser una historia muy dura, también es totalmente real: de hecho, habrá muchos momentos (en algunos casos quizá incluso demasiados) en los que nos sentiremos totalmente identificados con alguno de los personajes, o bien porque estemos viviendo una situación parecida, o bien porque conozcamos a alguien que lo esté pasando tan mal como ellos.
El estilo narrativo de Pedro es además muy peculiar, muy campechano y totalmente creíble. No encontraremos en la novela un lenguaje poético, ni rimbombante, ni con descripciones larguísimas, de esas que a veces hacen que la historia parezca secundaria. Todo lo contrario: Pedro utiliza un lenguaje muy directo, muy de la calle, que utiliza tacos cuando hace falta y palabras malsonantes cuando son necesarias. Había ratos en los que estaba leyendo el libro y me lo estaba imaginando a él mismo contándome la historia; y eso me parece que tiene mucho mérito, conseguir que mientras lees un libro te resulte todo así de natural.
Por supuesto, hay momentos en los que no podremos evitar que se nos forme un nudo en la garganta al leer; y es que nueve historias dan mucho de sí, pero algunas de ellas son totalmente desgarradoras. Y como mencionaba antes, todas son reales como la vida misma; de hecho, en el propio libro Pedro dice que ni se molestó en cambiar los nombres de sus protagonistas, muchos de ellos entrevistados por él en su serie de artículos periodísticos sobre la crisis en España y cómo está afectando a tantísimas personas. Así que en este caso aquello de "basado en hechos reales" no puede ser más acertado.
Conclusión
No me queda más que recomendar encarecidamente esta novela, incluso aunque ya estemos saturados de cosas sobre la crisis. Creo que, en este caso, la forma en la que la novela está escrita es un punto a su favor porque los protagonistas podríamos ser cualquiera de nosotros.
Quizá no es una lectura adecuada para gente que esté pasando por algo así porque, como he apuntado, es tan dura que incluso puede que sea contraproducente para algunos leerla en momentos complicados. Pero lo que sí está claro, desde luego, es que se trata de una novela que nos hará reflexionar, y mucho.

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