Revista Política

(Pen)última llamada neomalthusiana, o el apocalipsis postmoderno

Publicado el 10 julio 2014 por Trinitro @trinitro

DEVIL-GIRL-1Ha salido publicado un manifiesto bastante apocalíptico sobre el futuro del planeta y la civilización humana. Puedo compartir que el sistema económico y las instituciones occidentales han de afrontar una de las crisis ambientales serias en el siglo XXI, el calentamiento global, y la menor dependencia de combustibles fósiles. Puedo compartir que la reducción de la pobreza está siendo muy lenta (NO, no ha aumentado… el capitalismo está reduciéndola, a un ritmo agónicamente lento, pero al menos seamos rigurosos en los análisis).

El análisis que realizan es totalmente erróneo. El IPCC predice aumentos de temperatura bastante altos y escenarios donde la sociedad humana afrontará retos serios. Pero el conjunto de escenarios con los que trabajan y las recomendaciones que hacen no hablan de decrecimiento.

El decrecimiento es tan compatible o tan poco compatible con la mitigación de los efectos del calentamiento global. Si quemamos carbón en lugar de Uranio es más barato pero emitiremos más. Si nos dedicamos a una agricultura extensiva en lugar de una intensiva que se aleje de la revolución verde como algunos decrecimentistas proponen, provocaremos más emisiones. Todo dependerá no de si te mueves del paradigma de crecimiento o de decrecimiento sino lo que estés dispuesto a pagar para mitigar el calentamiento global. Tanto en una sociedad en decrecimiento como en una en crecimiento.

Las recomendaciones hablan de cambios de política energética, de ahorro energético, de cambios tecnológicos, etc.. con costes. Muy altos. Y los podrá hacer mejor una sociedad que no decrezca económicamente.

Igual que luchar contra la pobreza. Tenemos capacidad para alimentar a toda la población humana pero no las herramientas institucionales para distribuir la riqueza de forma tan eficiente que haga que sin crecimiento en los países más pobres esta gente pueda comer. La agenda “capitalista” de la sociedad del consumo, pero como dicen en Politikon, del bienestar, de la libertad, de las minorías, del laicismo, es lenta, terriblemente lenta. Pero la agenda decrecionista es simplemente inviable. Asume que el decrecimiento nos va a permitir de forma automática repartir la riqueza. Si hay cambios institucionales para repartir la riqueza estos se pueden dar en una sociedad decrecionista como en una de crecimiento. Y el efecto será mayor en la segunda.

Aún así, el debate económico del decrecimiento y el de “cambio de sistema” estoy dispuesto a tenerlo. Pero partamos de un análisis riguroso. Defender que hay que adaptarse a los efectos del calentamiento global, a una posible crisis alimenticia en las zonas que pueden inundarse, a la crisis de recursos energéticos o hacer que la redistribución de riqueza sea más equilibrada no requiere inventarse escenarios más apocalípticos de los que la ciencia está describiendo o hacer afirmaciones totalmente falsas. Es un nuevo aviso del neomalthusianismo.


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