Revista Cine

Peticiones

Publicado el 23 diciembre 2009 por Elchapa
Un poquito de Cine Argentino esta semana, que está llegando la Navidad y sí, ya van saliendo esos especiales tan esperados y prometidos por este incompetente espacio que a veces se cuelga con otras cosas que están en su alrededor. Hay también un escrito que compara dos films argentinos que no sé si me animaré a poner esta semana pero que quedó muy lindo. Pero al grano que tampoco a dar tantas vueltas. Bueno sí, vi "My blueberry nights", "The Hangover", "The Proposal" y "Redbelt"; cuatro películas que no sé si tienen cosas en común pero que estuvieron ante mis ojos estos días. Si me animo las juntaré en algún lindo especial de Mini Críticas.
La petición del día de hoy es implícita (ya lo había dicho) y se le atribuye al señor Nico Ledezma. Espero que la crítica de la película argentina que vimos juntos sirva de algo, motive algo o al menos diga algo. Para todos lo mismo, como siempre.
La crítica de "Fantasma de Buenos Aires", a continuación.
"Fantasma de Buenos Aires"
PeticionesYo admiro a la FUC. La universidad de cine argentina es un lugar en el que estudiaría el arte de la realización y reconozco el mérito de sus estudiantes/egresados y lo que han hecho: en el ámbito independiente, la referencia es Mariano Llinás y sus "Historias Extraordinarias" (aquí mi análisis); mientras que entre las cosas hechas enteramente por la FUC y sus estudiantes, "Sólo por hoy" es el trabajo de un maestro (y una obra maestra, me convenzo cada vez que la vuelvo a ver). Con antecedentes como estos, no es tan alocado esperar mucho de "Fantasma de Buenos Aires", el más reciente largometraje que la Universidad ha completado.
Escrito y dirigido por Guillermo Grillo, el film es reconocible. Es nuestro; porque el lenguaje y las referencias al pasado del país son tantas que quizá una audiencia de otro lado se sentiría fuera de lugar. Eso para mí está bien porque me reí con algunos chistes (que tienen que ver, principalmente, con el lenguaje) y algunos momentos y reacciones que son típicas de esta parte del mundo. Y esa es la primera cosa buena acerca de la película: el director Grillo no teme hacer el ridículo. Confía en su material y apuesta a las escenas calladas que involucran uno o dos actores en lugares oscuros, aparentemente peligrosos. El más reconocible de estos es un cuarto con un bar que, si los personajes y su historia fueran de otro lugar, el hecho de que la película es nuestra se perdería por completo.
Es sólo que es nuestra porque intenta serlo con muchas ganas; la confianza de Grillo aquí también le juega a favor. Si han vivido en o visitado Buenos Aires, podrían llegar a reconocer algunos lugares (nombres de calles, números de colectivos), pero el problema es que este sentimiento de pertenencia no dura mucho; y es como si la película se trasladara por cuenta propia a ese cuarto...a ese bar en el que la realidad no importa tanto. Tomás (Estanislao Silveyra) acaba en el cuartito porque juega un juego -el "juego de la copa" le decimos acá- con sus amigos. En la enorme casa de Claudio (un sorprendente Juan Diego West) tratan de invocar a un espíritu, y luego de hablarle, la copa que están usando se rompe accidentalmente. "Ahora el espíritu se queda en la casa", dice uno de ellos. Se van corriendo y al día siguiente Tomás se encuentra allí, hablándole al espíritu de Canaveri (Iván Espeche).
En el cuartito ambos hacen un trato. Canaveri tiene negocios por terminar en la ciudad y Tomás quiere saber ciertas cosas sobre la muerte. Lo que deciden es que el fantasma vivirá en el cuerpo del chico por algunos días, y sus modales particulares y lo diferentes que son al Buenos Aires contemporáneo y, aún más, a la personalidad de Tomás, irán llevando la película. Hasta este punto dos subtramas están funcionando: esa especie de misterio del negocio inconcluso de Canaveri con su pasado y la relación del fantasma con el chico. La tercer subtrama involucra los sentimientos amorosos que Tomás tiene por Cecilia (María Paula Brasca), la hermana de su amigo Claudio.
La cosa es que, para Grillo, estas tres direcciones son igualmente importantes. Hace bien en confiar en sus actores porque en general hacen un buen trabajo, y hace bien en confiar en su historia porque no es aburrida y, como mencioné antes, es divertida. Creo que la juega mal al no encontrar un centro para su pieza. La película, que tiene el nombre de una ciudad en su título, nos da una versión fragmentada de esta ciudad. Podemos identificar Buenos Aires, y eso hace a "Fantasma" nuestra (en parte), pero es una Buenos Aires que muestra rincones específicicos, áreas seleccionadas que no dejan que la enorme ciudad respire. Es como sentir que pertenecés a un lugar sin poder sentir el lugar en sí. En "Sólo por hoy", Ariel Rotter nunca exploraba cada centímetro de Buenos Aires, pero sin embargo, por lo que estaba contando y por cómo lo contaba, la ciudad respiraba en nuestras caras.
La historia romántica y la relación entre el fantasta y Tomás no funcionan por razones similares. No sabemos quiénes son estos personajes; si están en la secundaria o en la universidad, si viven solos o con sus padres, si tienen alguna otra vida aparte del círculo interno que el film presenta. Sus personas, como la ciudad que Grillo muestra, nos llegan de manera fragmentada, y no hay una pista en el film que pueda explicar por qué esta podría ser una decisión intencional. Algunas conversaciones acerca de carreras, algunas discusiones sobre qué hacer con el espíritu cuando esa copa cae en el suelo...el resto es humo; es tristemente insignificantes.
Sin embargo, creo que lo que más me decepciona está relacionado con la búsqueda visual. La confianza general que posee Grillo hace que se olvide de filmar, y los planos de "Fantasma de Buenos Aires" son llanos, faltos de inspiración al punto de que pueden verse como el producto de la vagancia. Si no nos podemos conectar con los personajes y no hay siquiera un estado de ánimo visual que los represente, o la situación en la que se encuentran, o la gente con la que se relacionan, o cualquier otra cosa que pueda percibirse del film sin estar necesariamente expresada en sus tomas, entonces una película se vuelve trivial. "Fantasma" no es mala; es simplemente trivial. Y eso no es algo que espero de la FUC.
---6/10

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