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Pilsen: el paraíso de los cerveceros

Publicado el 28 noviembre 2014 por Flaviaaroundtheworld @FlaviaATW
Cuando escuchamos el nombre de Pilsen (Plzeň para los amigos checos) no se nos pasa otra cosa por la cabeza que la famosa cerveza. Mucho tenemos que agradecer a esta localidad, inventora de la rubia más buena del mundo. Y no me refiero a Scarlett Johansson pajarones, sino a su cerveza, la Pilsner Urquell. Si eres un amante dela cerveza, este sitio es tu santuario y debes peregrinar al menos una vez en la vida.

Pilsen

No es solo cerveza

Llegamos por la tarde y nos alojamos en la Pensión Wallis, casi en el centro de la ciudad, al lado de la gran sinagoga. La noche nos costó 20€/persona y el desayuno iba a parte, pero costaba 4€ e incluía café, zumo, tostadas y huevos. El sitio está completamente renovado, más nuevo imposible. Las habitaciones funcionales y muy limpias. La situación es inmejorable. Al lado hay un parking de pago de lunes a sábado, pero nosotros no tuvimos que pagar porque llegamos fuera de horario y los siguientes días eran festivos. Además, a muy pocos metros hay un centro comercial, ideal para comprar muuuuucha cerveza checa si has ido en coche.

La gran sinagoga de Pilsen

La gran sinagoga

A primera vista puede que quieras visitar esta ciudad simplemente por la cerveza. No digo que sea mal motivo (que es muy bueno y  muy válido), pero Pilsen tiene algo que en otras ciudades más visitadas carecen. La principal es una ciudad muy tranquila, sin masas de turistas. Así que puedes visitar la ciudad paseando tranquilamente por sus limpias calles y entre foto y foto tomarte una pils para hidratarte

Una calle de Pilsen

Una calle de Pilsen

Otra cosa que me gustó bastante de Pilsen es que los jardines están muy bien cuidados. Puede que fuera porque era abril y es cuando empiezan a arreglarlos, pero son muy coloridos y da gusto pasear por ahí.

Jardines floridos

Jardines floridos

No obstante la visita del casco histórico de la ciudad no es muy larga. Se puede hacer tranquílamente en unas dos o tres horas. Todo está muy junto, excepto la fábrica de Pilsner Urquell que está a unos diez  (como mucho quince) minutos andando de la plaza central.

Náměstí Republiky con la iglesia de san Bartolomé en Pilsen

Náměstí Republiky con la iglesia de san Bartolomé acechando un gran chaparrón

Para hacer un recorrido, lo mejor puede ser ir a la plaza Náměstí Republiky donde están la mayoría de las atracciones turísticas: la iglesia de San Bartolomé, el ayuntamiento viejo (donde se puede ver una maqueta de la ciudad vieja) y numerosas fachadas barrocas que no te dejarán indiferente.

El ayuntamiento viejo en Pilsen

El ayuntamiento viejo

Muy cerca de la plaza está un monasterio franciscano con una pequeña capilla barroca y el museo diocesano (para el que le interesen estos temas). Justo al lado del monasterio está el teatro y un paseo con los jardines que he dicho antes.

El museo de Bohemia del oeste de Pilsen

El museo de Bohemia del oeste

Para irse acercando a la fábrica, se puede ir por un parque  donde los restos de la ciudad vieja como la muralla y la torre de vigilancia se mezclan con murales modernos en las paredes de los edificios y esculturas-banco-musicales de arte moderno.

La torre del agua de Pilsen

La torre del agua

Si antes de ir a la fábrica se quiere pasar por el museo de la cerveza, se encuentra a escasos metros de este sitio. Pero nosotros no queríamos entrar en el museo, sino que nos interesaba más ir directamente al meollo del asunto.

Esculturas modernas del parque de Pilsen

Esculturas modernas del parque

La fábrica de Pilsner Urquell tiene el honor de ser la primera del mundo en elaborar la cerveza Pils, o rubia. Hay tours que te enseñan cómo se hace la cerveza, los pasos que hay que seguir, sus tres filtraciones, pero también se ve una parte de lo que es realmente la fábrica.

En la fábrica de Pilsen

En la fábrica

La entrada vale 120 coronas checas y hay toures en inglés y checo. Nosotros tuvimos la suerte de hacer el tour en español ya que éramos suficientes para hacer un tour separado del grupo de inglés y también la suerte de que una de las guías hablaba nuestro idioma. Aquí podéis ver un vídeo de la zona de producción.

La visita dura unas dos horas y al final se va a las bodegas subterráneas para degustar la cerveza salida directamente de una cuba. Los que somos de tierra de vinos, esto nos será muy familiar.
Una vez vista la fábrica, lo mejor es llenar el estómago con una buena comida checa en alguno de los restaurantes donde sirven comida típica. Nosotros comimos de maravilla en U Mansfelda. Nos recomendó el sitio la guía de la fábrica. También nos dijo otro, pero no pudimos encontrarlo y el nombre se me ha olvidado.

En las bodegas degustando la Pilsner Urquell

En las bodegas degustando LA CERVEZA

Si no queréis comida checa porque no os gusta o porque ya estáis hasta la coronilla y echáis de menos la comida patria, una opción es el restaurante El Cid de comida española. Ahí nos tomamos el vermú a la checa-española, es decir, una cerveza y unas croquetas. Menos la cerveza, todo es extremadamente caro. Nosotros pagamos 6€ por tres croquetas. Puede que 6€ no te parezca caro, pero en este país lo es. Pagamos lo mismo en este sitio por un aperitivo que lo que pagamos en Kutna Hora por cenar bien.
Para terminar, si lo que quieres es ver el ambiente nocturno de la ciudad, la zona de fiesta está cerca de la calle Americká. Muchos bares/pubs no tienen la entrada directamente en la calle, sino que tienes que entrar por un callejón

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