La muerte y la vida son sin duda alguna son dos caras de una misma moneda. La existencia implica que estas dos caras existan entre todos nosotros. Si bien en el blog hablamos de poemas de amor y de poemas para enamorar, hoy aquí hablaremos sobre los poemas para la vida.
Alguien comentó que la vida es eso que nos pasa por adelante de nuestros ojos mientras nosotros estamos distraídos preocupándonos por otras cuestiones. La verdad es que la vida es todo lo que nos ocurre, desde que nacemos hasta que morimos. Pero sin embargo el poema está dedicado a lo que nos pasa en la actualidad, las obligaciones y preocupaciones cotidianas que no dejan espacio para lo que realmente disfrutamos y lo que nos interesa respectivamente.
Normalmente solemos dejar pasar amigos y amores por falta de tiempo, nos distanciamos de la familia por el trabajo y además olvidamos relaciones por motivos muy tontos. La vida de esta manera se transforma en algo automatizado. Es por eso que a veces lo que necesitamos es sentarnos algunos minutos y ponernos a pensar que es lo que hicimos de nuestra vida.
Es por eso que es importante rescatar el valor de las pequeñas cosas y los detalles que forman nuestra vida diaria, para de esta manera aprender a disfrutarlos. Tal vez logremos reflejarnos en los poemas que vemos a continuación, poemas escritos especialmente para aquellos que han dejado pasar la vida por delante de sus ojos.
En paz
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
