Mañana, 21 de marzo, a las siete de la tarde, en la bodega "Niño de la Capea", se celebra Poesía en las Bodegas II. Contará con las voces poéticas de Ángel Petisme, Esteban Gutiérrez Gómez y Javier Pascual. Debajo del cartel te dejo con un poema de cada uno de estos primeros espadas.
MOUNA
Conocí a una mujer con mirada de espejo,en su luz sonámbula me lavé las heridas.Aunque tus ojos Mouna los cubrieron de salun manantial serían que fluye con violencia.Lágrimas como brasos. El futuro es mujer.
Ángel Petisme.
[MI ABUELA]
Mi abuela,fregaba arrodilladalas baldosas de la cocina,no creía en la fregona.
Mi abuela,jamás tuvo otra paga,que no fuera la del abuelo,por eso, almacenaba y escondíalas monedas de dos reales,que ya eran cinco duros,amarradas a un cordel.
Mi abuela,era la misma, que sóloal salir de misa, nos daba la propina,la misma,que culpaba al abuelo,cuando desatábamos las monedas,para jugar a las máquinas,que a él prohibía.
Mi abuela,lo sabía y se callaba,porque, a los ladrones de sus nietos,estando ella delante,
nadie los regaña.
Javier Pascual.
FUEGO AMIGO
En la jerga militar se denominafuego amigoa los disparos provenientes del propio bando.
Muchos soldados y civileshan muertopor esta causa.
Fuego amigo.
Desde hace unos pocos años además,a las víctimas de esta barbaridad las llamane u fe mís ti ca men te,daños colaterales.
Daños colaterales.
Durante algún tiempo,en aquellos meses en que la incertidumbrepor cumplor o no el servicio militarme desasosegaba,tuve una pesadilla que se repetía:saltaba de la trinchera,madrugada frío niebla,corría sobre el barro húmedo,patinaba caía me levantaba,muerto de miedo marchabaen dirección a lo desconocido.
Corría y,cuando lograba mantener el equilibroy cogía velocidad,una lágrima de calormordía mi espalda.
Fuego amigo.
Entonces me despertaba,sudoroso crispado,con los dientes apretados, y la sensación,la extraña sensación,de haber visitado el futuro.
Sí, así era mi pesadilla.
Una mañana,de esas en las que acompañaba alabueloa recoger estiércol para su huerto,le comenté el sueño.Él se encogió de hombros.No se extrañó,ni siquiera pronució una palabra.Siguió regando los surcoscomo si nada hubiera pasado.
Daños colaterales.
Fuego amigo.
Más tarde,de vuelta en casame pregunto quequé era lo que el subconscienteme estaba diciendo.
Me encongí de hombros.
Está claro, me dijo,que mientras te enfrentas ala vidaguardes tus espaldas.
Me quedé extrañado.¿De qué ¿De quién? ¿De los amigos?
Especialmente, dijo,de los amigos.
Entonces mi abuelo,el ser sobre La Tierra al que más he respetado,me pareció unpobre viejo amargado.
Fuego amigo.
Ahora sé quecomo siempre,
tenía
razón.
Esteban Gutiérrez Gómez.