Revista Opinión

Política, crisis, e independencia de Cataluña

Publicado el 26 septiembre 2012 por Manuhermon @manuhermon
Política, crisis, e independencia de CataluñaNace un nuevo problema,o mejor, si quieren ustedes, cobra unadimensión imprevisible la cuestión nacional, por urgencia, un viejo conflicto que se planta con fuerza ante nuestras vidas reclamando soluciones. 

Hay momentos en los que la historia se acelera, y este es uno de ellos, y de poco sirve esconderse tras la sábana, -bastante tiempo llevamos paralizados con esta crisis- reclamará rapidez en los movimientos, esfuerzos para depurar posturas, buscar alianzas y sobre todo proyección al futuro.Ninguna salida es fácil, de lo contrario ya estaría resuelto y muchos aspectos de la cuestión son susceptibles de ofrecer brillos distintos de similar intensidad dependiendo del lugar en que se observe. Utilizar por cualquier parte el, ‘estos no se enteran’, no puede ser la salida franca para dejar de argumentar. El problema lo es por su historia y principalmente por la fuerza que ha cobrado rápidamente en apoyos populares. El independentismo que apoyaba un 13% de los catalanes en 1988, dobló apoyos en 10 años y volvió a doblar al siguiente decenio, hasta llegar hoy a ser preferencia ligeramente por encima del 50% de los catalanes. Al margen de las dificultades legalesque actualmente soportan el pacto de convivencia vigente, las cuales no contemplan salidas que proponen algunos grupos, como el pacto fiscal –tipo cupo vasco- o la independencia. La convivencia actual está engarzada en leyes españolas y europeas, que puede cambiar la política, por descontado, pero no es inmediato, requerirá de batallas políticas largas y duras. Una realidad muy diferente a la almibarada primavera que oigo estos días y que supongo aumentará. Por ejemplo ante una secesión, pretender que Cataluña se integrara sin problemas en la UE es un poco ‘raro’, ya que necesitaría de la unanimidad de estados miembros y resultaría extraño que España votara a favor.¡Paren el mundo que me bajo!,esta expresión define bien a las claras el sentimiento de muchas personas. Vemos los telediarios plagados de noticias negativas, -no solo de la crisis, robos, asesinatos, batallas, algaradas, palizas… en cualquier ciudad del mundo, pasan por la tele llenando de miedo a la gente que en gran parte lo identifica como si pasara en su pueblo- si vemos la gente que nos rodea y lo mal que lo pasan y las expectativas que empeorarán, no es extraño que la gente grite ‘me quiero ir’. Si entonces, alguien ofrece la posibilidad de un mundo mejor, habrá miles de personas que se apuntarán a intentarlo.Así que no solo explican la situación los agravios y sentimientos nacionales, también influye poderosamente la crisis de época en el crecimiento del sentimiento independentista de los últimos tiempos multiplicando su fuerza hasta llegar a ser aproximadamente la mitad de la población catalana. Los nacionalistas de CiU  han regado este huerto soberanista ya que les deja completamente a salvo de responsabilidades en su historial, recortes a los débiles, deuda, corrupción…de todo son culpables los ‘extranjeros’. Realmente han hecho un excelente trabajo de comunicación al lograr introducir la imagen de que los responsables de la crisis en Cataluña, son los españoles. Para conseguir estos resultados de cansancio en la convivencia con los españoles, los soberanistas han contado con el apoyo inestimable de la estrategia de crispación españolista del PP, que tan buenos resultados electorales les reportó desde Aznar.

Lo anterior muestra los parecidos entre CiU y PP y las izquierdas catalanas y españolas. Los culpables de la crisis son los otros, los recortes a los débiles y la protección a los ricos, muestran la misma filosofía de sociedad a implantar que el PP, la burbuja inmobiliaria y de crédito catalana tuvo dimensiones similares al resto, las Cajas quebradas, la responsabilidad de los poderes financieros y sus agentes políticos fueron similares, como también las dificultades de financiación … El discurso de las izquierdas no ha calado en ningún punto de España, -calar en sentido amplio, masivo- sigue sin haber una explicación coherente de lo ocurrido en estos años, ¿qué pasó, por qué, quienes son los responsables, como se puede salir, que sacrificios exige, que otras alternativas se pondrán en marcha?… En vez de elaborar un discurso propio, con proyectos ilusionantes, en Cataluña, las izquierdas se ponen también tras la pancarta independentista que les arrastrará cediendo la ilusión a lo indentitario.La política pasa a ocupar el espacio. Un hecho fundamental para explicar el rápido ascenso del independentismo es que otra vez se muestra que el vacío de proyectos de vida se llena con rapidez, y nuevamente la política intenta desplazar a la economía formulando un proyecto de organización social. A pesar de ser imprescindible para dar el salto adelante nadie ha sido capaz de generarlo para salir de la crisis en España, ni izquierdas ni derechas. Mientras un cúmulo de circunstancias ha favorecido que sea el catalanismo, -nacionalismo, soberanismo, independentismo-, quien haya logrado mostrar un proyecto de futuro ilusionante, relegando las perspectivas negativas de su realidad, que puede aglutinar voluntades bajo el paraguas de la solución a todos los problemas, lo cual por mentira que sea, consolidará la unidad, el carácter identitario, ante la arremetida de los otros. Las palabras del Rey. No son una ayuda, más bien se convierten en una metedura de pata, puesto que toma partido por una postura se enfrenta a otras y un Jefe de Estado que pretenda caer bien a todos, cuanto menos se posicione, mejor, de lo contrario cabe la posibilidad de que en Cataluña se derrumbe su ‘prestigio’. Parece que el PP usa más al rey que el PSOE, lo cual acelerará su desgaste, en este sentido se puede decir que los populares están poniendo al Rey al pie de los caballos.

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