Revista Cine

Poltergeist

Publicado el 22 mayo 2015 por Srinterrogante

Se dice que actualmente la industria del cine americano está agotándose a base de remakes o reboots de películas anteriores, muchas de ellas consideradas de culto.
Somos muchos los que debido al cariño hacia ciertas obras ponemos el grito en el cielo cada vez que un nuevo anuncio asalta los titulares de la prensa del sector. No es algo nuevo ni en el cine ni en el subgénero del terror, pero si quizás un exceso actual. Sus anuncios ya vienen marcados por la confrontación con un público ávido de historias nuevas, aunque sean disfrazadas, pero que saben diferenciar cuando se produce su estreno en función del resultado.
Amanecer de los muertos, Halloween: El origen o La matanza de Texas (en alguna de sus nuevas versiones) han sido bendecidas por conseguir lo que parecía imposible, agradar a esa legión de fans que tenían sus originales, por lo que la calidad anula toda la parte negativa de su controvertido comienzo.
En este caso tratamos con una obra que se describe por sí misma, Poltergeist. Es bien conocida por todos la cinta sobrenatural de 1982 dirigida por Tobe Hooper y escrita y producida, entre otros, por Steven Spielberg. Aquella película marcó una etapa para muchos, obteniendo tres nominaciones a los Oscar en 1983, dos en el terreno técnico y el otro para la gran banda sonora de Jerry Goldsmith. Ahora, con un valor desgraciadamente menguante del cine de terror, nos llega su actualización con Gil Kenan a los mandos. Nominado a los premios de la academia americana por Monster House, en este caso se rodea de un buen reparto encabezado por Sam Rockwell, al que recordamos por la grandiosa Moon, como padre de familia.
Estamos ante una película que se aleja de la forma ochentera para contextualizar una historia llevada a nuestros tiempos, respetando la premisa original pero dotándola de un humor que, aunque no está mal llevado, nos recuerda en muchas ocasiones a Insidious(James Wan), con sus características propias eso si.
La historia nos devuelve a una familia que se muda a un nuevo barrio para mejorar su situación, aunque tras ver muchas premisas parecidas, uno llega a pensar que a veces lo hacen directamente para molestar a sus hijos. Una presentación de familia a la que le cuesta cumplir sus sueños: un padre en paro, una madre escritora que no consigue inspiración, una hija mayor (guapa, eso sí) que anhela a su anterior círculo de amigos, un hijo mediano con un terror innato y la curiosa niña de la casa. 
Poltergeist
Hasta aquí la profundidad de personajes, y eso que ya es mayor que en otras similares. Su introducción sólo sirve para acercarnos a un plano superficialmente empático que nos lleve a sufrir los problemas paranormales que pronto comienzan a ponerse de manifiesto. En clave de humor, se une un equipo de cazadores de fantasmas con su propia historia que acrecenta ese toque gracioso de la película, a lo que se suma la gran aparición de Carrigan Burke (Jared Harris). Unos personajes que están bien interpretados, pero que en ocasiones se alejan hacia lo irracional por su comportamiento en determinadas situaciones y pierden credibilidad.
El equilibrio del relato entre los gags cómicos y los momentos de tensión no están mal llevados por un guión con algún que otro agujero, alguna situación un tanto ridícula (especialmente el momento taladradora) y con una resolución algo rápida y torpe.
Desde su inicio, su ritmo está por encima de lo habitual, por lo que no consigue asentarse y dejar al espectador que se acomode, algo tanto positivo como negativo, ya que persigue ser amena a cambio de una sensación de avalancha de información.
Pero si en algo destaca la cinta es en su ambientación. La puesta en escena es suficientemente interesante para colocarte donde quiere. Tanto los efectos especiales como los juegos de luces, estos últimos llevados por el vasco Javier Aguirresarobe, director de fotografía de la cinta, consiguen recrear un mundo interesante y bien construido, especialmente ese portal en el que esta vez si se adentran del todo, y que hará las delicias de muchos por su estética oscura y agónica.
Independientemente de la original, tenemos una obra que se acerca más al efectismo que a una narración interesante, que puede saciar a muchos y dejar a otros tantos con la resignación de un remake más en esta época del reciclaje. En general, es un película que no está mal hecha, con una realización solvente que se deja ver, pero que se queda en ese purgatorio al no ofrecer una reinterpretación útil de la original, quedándose en entretenida pero poco más, algo que otras no alcanzan.
En una frase: remake que se apila en el montón, pero sobrevive.
Victor J. Alvarado

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