En fin. El hecho es que hay que pasar por ese purgatorio para llegar hasta la calle KARLOVA (todo tiendas y tiendas y tiendas) hasta la plaza principal. Allí, si te olvidas de todos los negocios y los endemoniados segway que están a punto de atropellarte siemre (¡qué invento tan horrible!), y los miles de turistas, que como tú y como yo buscan también la experiencia, te podrás concentrar en la belleza excelsa de todos los edificios que hay alrededor. De cajón te llamará la atención el RELOJ ASTRONÓMICO al que puedes subir previo pago para tener una gran vista de la plaza y mirar abajo las bocazas abiertas de todos los turistas que esperan la hora en que el mecanismo se ponga a andar y haga su espectáculo. En el centro de la plaza está el monumento a JAN HUS (recordé en ese momento cuánto me emocionó leer la historia de este personaje en la enciclopedia histórica de Carl Grinberg que tengo en mi casa de Perú), y más atrás la Iglesia de Nuestra Señora del Týn y sus puntas que le dan ese toque de misterio tan indescriptible. O seré yo el que lo asocia a esa idea pues en mi la portada del fantástico (por bueno y por género) libro “La noche de Wulpurga” de Meyrink(escritor tan asociado a Praga también, como veremos), el cual leí en España, se veía la silueta de esta iglesia en sombras, como algo amenazante.
Por
la calle CELETNÁ, que parte de la misma plaza, y es también bulliciosa y
comercial, se puede llegar hasta LA TORRE DE LA POLVORA, que en otros tiempos
fue una de las entradas de la ciudad. Lo que ves ahora es el resultado de una
renovación que se le hizo en la segunda mitad del XIX. Aun así no deja de ser
impresionante.
Aquí hago una pausa pues recuerdo que vi a un tipo y una mujer de aspecto sospechoso. Dicho y hecho, eran ladrones, pues me di cuenta que estaban a punto de robarle a una japonesa que tomaba fotos distraídamente. Menos mal la chica se dio cuenta. Por lo que hay estar atento siempre en los sitios donde hay mucha gente. Además he leído que a veces los taxistas en Praga te pueden estafar, y otro tanto pasa con los cambistas por lo que es mejor cambiar en lugares oficiales. Ya te daré más consejos abajo. En el camino visité muchos otros lugares que tenían que ver con la vida de Kafka en Praga, pero sobre ellos ahora no escribo nada puesto que haré una entrada especial sobre la ruta que sigue los pasos del escritor por su ciudad. Mientras tanto, cuando pasas LA TORRE DE LA POLVORA, si volteas a la derecha encontrarás NA PRIKOPÈ, una calle comercial pero donde se ven menos turistas. Por allí bajé y doblé por la calle PANSKÀ en donde se encuentra el MUSEO ALFONSO MUCHA. La verdad es que quería conocerlo pues cuando estudié turismo la profesora de arte nos enseñó cosas sobre este artista. El museo vale justamente su pequeña colección. Aunque se hubiese esperado más por el precio que cobran: la museografía es muy antigua, sin interactividad, y lo único moderno que tienen es una película que proyectan en un salón, al fondo. De todos modos conocer más sobre un artista siempre es bueno. Allí puedes comprar una entrada al ALUCINANTE (sí, con mayúsculas) MUSEO FRANZK KAFKA a mitad de precio, así que aprovecha.
Desde
el MUCHA se puede llegar en pocos minutos a la famosa PLAZA WENCESLAO, tan
histórica, tan rebelde, tan dramática. Es amplia, muy larga, llena de edificios
muy bonitos. Y al fondo está el MUSEO NACIONAL cubierta de fierros y maderos
pues la están refaccionando. Desde la
WENCESLAO sale una calle que se llama STEPANSKÀ por donde fui y encontré la
galería comercial LUCERNA por el cual entré y me hizo recordar a alguna galería
parasina. De hecho Praga también tiene muchas galerías y son realmente lindos. El
Lucerna está lleno de cafés y hasta hay
un teatro pero lo más llamativo es la estatua ecuestre de San Wenceslao, obra
del controvertido de escultor checo David Cerny (vi más esculturas de él en la
ciudad). ¿Y por qué es llamativo? Pues porque Wenceslao monta el caballo pero
al revés.
Volví
a STEPANSKÁ y por allí fui sin desvío hasta JECNÁ por donde doblé a la derecha,
hasta el río (15 minutos más o menos) pues en ese lugar se encuentra otra de
esas construcciones que hacen a Praga una ciudad super moderna, pese a que
parece congelada en el tiempo: LA CASA DANZANTE, en cuyo diseño participó Frank
Gehry. La verdad es que el edificio es increíble pero desentona entre tanta
joya art noveau por lo que su construcción fue muy polémica. Como sea, aún está
allí y nos llama mucho la atención.
Caía
la noche y era hora de buscar qué cenar. Fui a un restaurante muy bueno y me di
un homenaje (ver datos abajo). ¡Estaba hambriento! Luego regresé al hotel a
dormir como un condenado. Había sido un día intenso. Vuelvo luego contándoles
sobre otra parte de la ciudad.
Pablo
DATOS ÚTILES.
Desde Múnich a Praga se
puede llegar en bus. 4 horas y 30 minutos de viaje. Empresa FLEXIBUS. El pasaje
varía. Yo me fui un viernes por la mañana por 39 euros y regresé un domingo por
la noche por casi 20 euros.
Hospedaje en Praga: me quedé
en el hotel THE CHARLES. Es uno de cuatro estrellas. Lo encontré en una buena
oferta (48 euros la noche) por ser temporada baja. Está cerquísima del Puente Carlos.
Muy buena atención, y el buffet (incluido) estuvo fenomenal. Yo tomaba un buen
desayuno allí y no me daba hambre hasta la noche.
La cena lo hacía (y es que
volví a la noche siguiente) en un restaurante llamado REPRE (Nekazanka 4, cerca
de la calle NA PRIKOPÉ). Se ubica en un sótano. La comida estuvo buenísima y la
atención fue una maravilla. En realidad los checos cuando dan servicios son muy
amables y amigables. Pero en este restaurante me atendieron más que bien. Una chica
rubia muy sonriente y que hablaba muy buen inglés me atendió las dos noches y
me recomendó unos platos buenísimos. Me encantaron los Medallones de cerdo con
patatas y cerveza Pilsner. Ah, el Strudell checo estuvo 10 puntos.
Como dije es mejor cambiar
euros por coronas en una casa de cambio. Lo hice en una que estaba en la calle
CELETNÁ 3. Quizás el cambio o fue un poquito menor pero al menos había
seguridad. Me dieron un ticket en donde tuve que firmar, y también la persona
que cambiaba el dinero firmó. Eso sí, no sé por qué pero recomiendan siempre
que cuentes el dinero que te dan antes de que des tus euros pues una vez dados
no te los devuelven por si hay algún reclamo. Yo cambié 100 euros y me sirvió
para estar tranquilo los dos días y medio que estuve allí. Hasta me sobró un
poco. Recordar que no pagué desayuno pues lo tenía incluido en el hotel que ya
había pagado y que solo cenaba y compraba agua y pagaba las entradas a los
museos.
Al Reloj astronómico puedes
subir pagando 60 coronas. Atienden todos los días pero no los lunes, y de 9:00
a 18:00. Es sobre todo para tener una vista de la plaza, pues si entras al KLEMENTINUM (escribiré en
otra entrada sobre este lugar) tienes también una buena vista de Praga, aunque
no de la plaza.
