
¡Y es que como no va a ser esto una joyita empezando con “Blackest Eyes”! Imposible. El amor es aquí el tema principal. Aprovechemos para decir que, resumiendo, la música de Porcupine Tree versa sobre la vida. Recomiendo encarecidamente atender a las letras, en general, muy sentidas y sinceras, críticas con esta sociedad que tenemos. No hay, sin embargo, acidez lingüística en los primeros cuatro minutos y venticuatro segundos, pues si alguna cualidad estaba reservada para estos instantes iniciales, esa era la belleza. Un inicio sosegado en seguida nos rompe con un riff duro, en apenas unos veinte segundos. Decir que no es la complejidad compositiva, diría yo, una de las cualidades del cuarteto, ahora que nos atronan por primera vez los instrumentos.
Todo se deja llevar de una forma sorprendentemente deliciosa. Así, tras esperarnos los pasajes musicales venideros con cierta precaución debido a los altos rudos volúmenes propuestos en un inicio la sorpresa hace su presencia. Nos tenemos que acostar, relajar, dejarnos llevar. Nos paralizan http://www.elportaldelmetal.com/critica/porcupine-tree-absentia





