Revista Diario

Porque estaba perdido y...

Por Negrevernis
Lo perdí hace meses; o más bien, se fue solito, me abandonó, lo dejó todo para caerse por el precipicio de la cómoda de mi cuarto. Yo ya imaginaba que no le gustaban las alturas, pues siempre que podía se escondía entre las fotos o salía rodando, girando sobre sí mismo. Hasta que un día no llegué a tiempo y se cayó y no volví a verlo. Quedó conmigo, eso sí, su pareja y mi duda de si este había sido un regalo de mi madre o no; lo guardé por si acaso, por si alguna vez lo recuperaba o alguien lograba una copia de su perfección pulida.
Ayer lo encontré, o me encontró, o salió de su escondite, más bien. No estoy segura ni juraría haberlo buscado. Quizá fue por eso, que recobró su confianza, y decidió aparecer debajo de mi cama, tímidamente. La alegría fue inmensa y así se lo hice saber, guardándolo con cuidado -no fuera que se volviera a marchar- junto a su gemelo.
No soy especialmente presumida, pero esta mañana decidí ponérmelo: un par de pendientes con una perla pequeña -indudablemente falsa, pero me gusta igual.
Porque estaba perdido y...

Volver a la Portada de Logo Paperblog