Una investigación del Rotman
Research Institute de Baycrest publicada en la revista Neuropsychologia , encontró que entre los
adultos mayores existe una relación muy débil entre lo que ven sus ojos y su
actividad cerebral . La conexión entre lo que vemos y cómo recordamos está relacionada
con la actividad cerebral en el centro de la memoria. Cuando el objeto se ve
varias veces, se produce una disminución progresiva de la actividad del
hipocampo, lo que indica que lo que se ve ya no es información nueva. Pero esto
no sucede con los adultos mayores, estos realizan más movimientos oculares,
pero no hay un patrón correspondiente en la actividad cerebral . Estos
hallazgos demuestran que los ojos y el cerebro están recibiendo información de
su entorno, pero el aspecto de vinculación de la creación de una memoria parece
estar roto, incluso cuando lo ha visto varias veces. El estudio se realizó con adultos
mayores (entre 64 y 79 años) y adultos jóvenes (entre 19 y 28 años). A los
participantes les mostraron rostros
brevemente en una pantalla donde algunas de las imágenes se mostraban varias
veces. Los investigadores analizaron los movimientos oculares y las
exploraciones cerebrales de los individuos mientras observaban y analizaban las
imágenes. Como próximos pasos, los investigadores continuarán explorando los
desencadenantes de los movimientos oculares y la actividad relacionada en el
cerebro, que podrían usarse para ayudar a predecir un deterioro cognitivo más temprano
en la enfermedad de Alzheimer u otras demencias relacionadas.
Revista Salud y Bienestar
Una investigación del Rotman
Research Institute de Baycrest publicada en la revista Neuropsychologia , encontró que entre los
adultos mayores existe una relación muy débil entre lo que ven sus ojos y su
actividad cerebral . La conexión entre lo que vemos y cómo recordamos está relacionada
con la actividad cerebral en el centro de la memoria. Cuando el objeto se ve
varias veces, se produce una disminución progresiva de la actividad del
hipocampo, lo que indica que lo que se ve ya no es información nueva. Pero esto
no sucede con los adultos mayores, estos realizan más movimientos oculares,
pero no hay un patrón correspondiente en la actividad cerebral . Estos
hallazgos demuestran que los ojos y el cerebro están recibiendo información de
su entorno, pero el aspecto de vinculación de la creación de una memoria parece
estar roto, incluso cuando lo ha visto varias veces. El estudio se realizó con adultos
mayores (entre 64 y 79 años) y adultos jóvenes (entre 19 y 28 años). A los
participantes les mostraron rostros
brevemente en una pantalla donde algunas de las imágenes se mostraban varias
veces. Los investigadores analizaron los movimientos oculares y las
exploraciones cerebrales de los individuos mientras observaban y analizaban las
imágenes. Como próximos pasos, los investigadores continuarán explorando los
desencadenantes de los movimientos oculares y la actividad relacionada en el
cerebro, que podrían usarse para ayudar a predecir un deterioro cognitivo más temprano
en la enfermedad de Alzheimer u otras demencias relacionadas.
