Para Guillermo y Catalina será un primer viaje relativamente fácil, a un país amable en el que la monarquía no es exactamente el plato preferido de sus habitantes, a pesar de que Isabel II es su jefe del Estado pero donde tampoco hay un movimiento republicano significativo.En él podrán calibrar personalmente el cambio mediático que han dado sus vidas desde que forman no ya una pareja, sino una unidad familiar.
