
Al final, la recompensa es suculenta. No se trata de mirar atrás y ver que has perdido dos tallas de pantalón o que has leído veintisiete libros en un año, sino la satisfacción del objetivo cumplido, de alcanzar metas, de haber sido capaz.Mucha suerte para este año, de corazón, y si necesitáis un empujoncito... no tenéis más que avisar.
