Revista Política

PSOE: 137 AÑOS DE GOLPISMO, CRIMEN Y CORRUPCIÓN (Parte 1ª), por @PepeWilliamMunn

Publicado el 19 enero 2016 por Catalega @Catalega
Hoy contamos con una nueva colaboración de José Quijada que, a lo largo de los próximos 4 días, nos contará la historia del PSOE. Unos interesantes artículos para conocer un poco más a uno de los partidos políticos más importantes de nuestro País. PSOE: 137 AÑOS DE GOLPISMO, CRIMEN Y CORRUPCIÓN (Parte 1ª), por @PepeWilliamMunn
Desde su nacimiento, el Partido Socialista Obrero Español ha hecho virtud de su golpismo, de su persecución al disidente, de su anticatolicismo visceral, de su gigantesca corrupción y, en definitiva, de su terror y crímenes que han jalonado su siniestra andadura. Por tóxicas leyendas de propaganda y falsedad, de sectarismo y manipulación que se retroalimentan de su propia mentira delirante, la historia del PSOE es una hipérbole de bondad, de legalidad, de democracia, libertad, igualdad y bienestar. Está la versión original del PSOE (recuerden lo de “100 años de honradez”) y la camuflada; la falsa y la verdadera, con datos fehacientes y tozudos que la Historia y los documentos se encargan de confirmar. Contra la mitología, datos y hechos. Con el rigor de la Historia, abriré el baúl del PSOE. Recomiendo que se tapen la nariz porque el hedor es insoportable. El PSOE nació el 2 de mayo de 1879 fundado por Pablo Iglesias, y su sindicato, la Unión General de Trabajadores, en 1888. El movimiento socialista representaba a Marx frente a Bakunin y sus anarquistas, cuyo movimiento obrero era mayoritario en España. La primera vez que consiguió un diputado, el propio Pablo Iglesias, fue en las elecciones de 1909. El PSOE nunca fue un partido moderado y su programa era la toma del poder y la implantación de la dictadura del proletariado. La primera demostración de la violencia del PSOE se produjo a finales de julio de 1909 en la conocida como Semana Trágica de Barcelona, donde los socialistas –junto a anarquistas y radicales- azuzan la protesta y la rebelión social contra un sistema selectivo para la movilización de reservistas del ejército. El resultado: 120 muertos, 500 heridos graves y 112 edificios totalmente destruidos por el fuego. Además, esta tragedia acabó con el llamado gobierno largo de Antonio Maura. Asimismo, desde el Parlamento, el diputado y fundador del PSOE Pablo Iglesias da muestras de la radicalidad socialista que, en la sesión del 7 de julio de 1910, expone: “El partido que yo aquí represento… aspira a la supresión de la magistratura, la supresión de la iglesia, la supresión del ejército”. “Este partido está en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad, cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones”. La exaltación revolucionaria y criminal de Pablo Iglesias le lleva a amenazar de muerte al presidente del Gobierno, Antonio Maura: “…Hemos llegado al extremo de considerar que antes que Su Señoría suba al Poder debemos ir hasta el atentado personal”. Maura le instó a retirar sus palabras e Iglesias se reafirma. Quince días después, el simpatizante socialista Manuel Posa disparaba tres tiros contra Maura, que resultó gravemente herido. De acuerdo con sus posiciones maximalistas y golpistas, el PSOE apoyará la huelga general revolucionaria de 1917, eco de la revolución soviética. El más importante intelectual del PSOE, Luis Araquistáin, reconoce la conexión de los socialistas en este movimiento político golpista: “La Asamblea de Barcelona (19 de julio de 1917) fue el impulso que, de modo directo e inmediato, contribuyó a poner en pie a la clase obrera. Si los militares eran el brazo armado de la renovación y los parlamentarios de izquierdas el pensamiento crítico y reconstituyente, los obreros organizados querían ser las piernas del movimiento”. En efecto, en marzo la CNT y la UGT pactaban su unión para la huelga general y se establece una nueva conjunción de signo republicano-socialista, desde Melquíades Álvarez a Pablo Iglesias y Lerroux. El tono del PSOE es de un partido revolucionario radical que considera la violencia como un instrumento apto para conquistar el poder. La huelga general, una insurrección en toda regla, se desencadena a mediados de agosto de 1917, produciendo 17 muertos en Barcelona, 12 en Madrid, 7 en Yecla y 6 en Bilbao, y termina con el Gobierno de Dato. Mañana, la segunda parte.

Volver a la Portada de Logo Paperblog

Revistas