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Pymes: dilemas de un líder, ¿lealtad o talento?

Publicado el 15 julio 2010 por Juan Carlos Valda @grandespymes

Pymes: dilemas de un líder, lealtad o talento?

Formar equipos que funcionen y den resultados, es la tarea más divertida y endemoniadamente difícil que los líderes deben enfrentar todos los dias. Y es que los equipos son entes, son “seres humanos” per sé, con una personalidad de grupo, con actitudes y aptitudes, con defectos y virtudes, con amor y desamor ( oops, disculpen,eso ya es canción de la D’alessio).

Hablando en plata, un equipo es una persona. Y las personas actuamos de acuerdo a diferentes esquemas mentales, reaccionamos a ciertos estímulos y nos esforzamos por lograr ciertas metas. Así, los equipos, en una conjunción de personalidades, tenderán a crear una personalidad grupal que los distinguirá como equipo, los sellará, independientemente de como sea en lo privado cada uno de sus miembros.

Un equipo ganador, por ejemplo en la rama deportiva, genera un ambiente de cohesión entre sus miembros y es un imán para atraer seguidores y fans. Un equipo perdedor, va desmoronándose en el camino a las regaderas, porque un conjunto de individuos trabajando solos (aunque vistan la misma camiseta) no es un equipo, es un campo lleno de silos. Es como esos anuncios de colchones donde los resortes estan separados y alguien se avienta en la cama y la copa de vino que esta ahí, encima del colchón, ni se mueve, debido a que no está conectada al colchón como un todo. Este concepto de partes aisladas es bueno para dormir agusto, pero no para sacar lo mejor de la gente al trabajar. La interconexión es todo en un equipo ganador.

A la hora de formar un equipo, el líder se encuentra frente a un dilema que estoy seguro quita noches de sueño: ¿elegir a la gente de mayor talento o a la que nos demuestre mayor lealtad?. Difícil. Muy difícil. ¿Que hacer? ¿Preferir a alguien talentoso pero que puede irse en cualquier momento porque sus lealtades no corren profundo, o quedarnos con alguien “de medio pelo” pero que es fiel a la causa y no se va a ir a ningun lado? ¿Elegir al talentoso que por su misma naturaleza es rebelde contra el status quo y cuestiona a la autoridad o quedarse con el ”trabajador promedio” que es leal, es “yes people” y nunca osará contradecir lo establecido por las políticas o por el jefe?.

Es cuestión de estrategia y de estilo de liderazgo. En épocas de bonanza, quizás sea mejor tener al lado a gente leal, gente que navegará tranquilamente con el equipo en las aguas placenteras del buen mercado. En épocas de guerra, en tiempos difíciles para la empresa, quizás la mejor estrategia sea la de retener al talento que generará chispas de creatividad y energía, para sacar avante a la organización del entorno hiper competitivo o de un mercado restringido. Hay quien puede pensar al revés y , no lo dudo, puede ser también una estrategia viable.

A mi nunca me han gustado las medias tintas ni la tibieza. Disfruto estos dilemas y busco razonar siempre una opinión. Por eso, si tuviera que escoger, sin dudarlo un segundo escogería a la gente con TALENTO. ( Y ojo, ésta es MI opinión personal, no significa que sea yo el dueño de la verdad ni mucho menos, es simplemente lo que yo haría).

Por que? Por varias razones:
1) Porque la lealtad no se puede comprar por un salario o comisiones. Lo que intercambiamos al contratar a alguien, es su talento, sus habilidades, lo que el puede hacer por la empresa a cambio de un paquete económico. No puedo contratar lealtades. Esas se deben GANAR en la interacción diaria del lider con el equipo.

2) Porque creo que la búsqueda de lealtades personales no debe anteponerse a las necesidades de la empresa. Si el líder se rodea de “yes people” o de un equipo inadecuado para los tiempos solo porque ” no le van a fallar” o “han estado conmigo en las buenas y en las malas”, pone en riesgo la existencia misma del negocio solo por satisfacer un tema personal.

3) Porque si queremos buscar lealtad, es mejor empezar a hacerlo en la familia que nos tocó en suerte y en el grupo de amigos que hemos seleccionado tener. Aqui SÍ, primero lealtad que talento o que cualquier cosa. Nada peor que la traición de un buen amigo o de un familiar. En el ámbito personal, la lealtad mata todo. En el ámbito corporativo, el tema es contractual.

4) Porque si alguien en realidad tiene talento, tendrá tambien la habilidad e inteligencia suficientes para darse cuenta que no es mala idea dejar crecer un sentimiento de lealtad hacia la empresa ( ¿y por que no?, también hacia el líder) que lo apoya y lo deja crecer. Asi pues, en estricta teoría, un talento genuino desarrollará a su vez lealtades genuinas.

5) Porque lo que mueve a una empresa es el talento de su gente . Las empresas son edificios. La sangre que corre por sus venas es la gente que las hace vibrar o quebrar. Que las hace crecer o perecer. Es el talento que sube y baja por los elevadores, lo que determina la historia de una empresa.

El talento es vivaz. Es inquieto. Seguramente han oido la frase que dice: “Hay que RETENER el talento”.Es una frase verdadera.Cuando hay que retener a alguien es porque esta inquieto. En movimiento. Hay que ponerle al talento suficientes satisfactores en su camino, como para que no le gane la cosquilla de irse a buscar a otro lado. Ojo, la gente talentosa no pierde nunca la cosquilla, asi que el tema de retención es y debe ser contínuo.

Y como en todo, la lotería se gana cuando el personaje talentoso, también nos obsequia su lealtad; cuando los lideres nos la ganamos a pulso, todos los días, apoyando su gestión. Tener un equipo conformado por gente que ademas de talento se ha vuelto leal es un diamante que surge de el trabajo contínuo del líder con su equipo. De la confianza que se establezca al trabajar. De la transparencia con la que se manejen los temas. De la mutua admiración entre líderes y miembros del equipo. No hay otra forma de tener lo mejor de dos mundos. Hay que ganárselo, trabajando a diario sobre este asunto.

Y saben algo?..cuando el equipo triunfa y la lealtad corre profundo junto con un ímpetu de talento arrollador,entonces como líderes podemos sonreir, disfrutar el momento por un minuto para después repetir el ciclo de manera infinita.

Do Something!

Autor Aureliano García


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