Originalidad mal entendida.
Hoy en día se busca una originalidad cuyo máximo exponente sea la distinción. Leyendo a Luis Borobio afirmo como él, que la originalidad debe ser el reflejo de la propia identidad. Sino, caeremos en un distinguirse por el mero hecho de distinguirse, centrándonos tanto en el arte de los demás que olvidamos el propio.
Original supone un
esfuerzo. Se trata de un
reflexión profunda hacia uno mismo,para sacar su propia identidad. Sólo entonces veremos arte original, que se distingue del de los demás porque reflejará un identidad única, la propia de cada uno.
La originalidad la entiendo también, como la habilidad más representativa de cada uno, en lo que uno es bueno, aunque sea en potencia. Pues siguiendo ese camino llegamos al perfeccionamiento y dominio de un determinado arte con rasgos propios. La originalidad no está tanto en la distinción sino en la perfección. Ejemplo de ello es el a
rte clásico. Los griegos mostraban en sus
esculturas la
perfección y esculpían figuras muy semejantes entre unos y otros. Su arte se centraba en reflejar perfección y es ahí cuando salen los rasgos propios. Me gustaría trasladar esta idea a la actualidad, hoy también es posible. Al buscar la propia esencia se encontrará también la distinción.