por Nathalie Detry El otro día tuve la oportunidad de leer en el Financial Times la historia de Stephen Martin. “¿Qué es lo que pasa en mi empresa?” Esta es una pregunta que Stephen, CEO de Clugston Group (una empresa británica de ingeniería civil y logística) se planteaba continuamente, al igual que sus homólogos en innumerables empresas alrededor del mundo. A pesar de tener unos sistemas de información robustos notaba que le faltaba algo, así que ni corto ni perezoso se cambió el traje de raya diplomática por un mono de trabajo y bajó a las “trincheras” para descubrirlo de primera mano. Para pasar desapercibido y enterarse de las cosas, sin autocensura por parte de sus empleados, se cambió hasta el nombre y paso a ser Martin Walker, una persona normal que intentaba ganarse la vida dentro de la empresa. Martín descubrió innumerables cosas sobre el negocio que los trabajadores nunca comentaban con sus Mandos Intermedios y Directivos.
Por ello, es importante que potenciemos los canales de comunicación informales tanto con nuestro colaboradores como con nuestros proveedores, clientes e incluso con la competencia. Lo ideal sería que estos canales de comunicación informales fueran promovidos formalmente por la organización a partir de la cultura de la empresa, planes de marketing interno, etc. También, como personas, somos los primeros que podemos potenciarlos individualmente a través de acciones como networking, almuerzos, facilitando el número directo a nuestros colaboradores, acciones de mistery shopping, etc.
La información es clave para el proceso de toma de decisiones y por ello se tiene que contar con un sistema de información que provea de datos rigurosos y una estructura que apoye. Pero, como descubrió Stephen, la mejor respuesta a veces no se encuentra en los informes sino en tu mismo equipo. El cómo se aprende a descubrirla, ya es cosa de cada uno. Autora Nathalie Detry
