Revista Cultura y Ocio

¿Qué hay detrás de esos ojos?

Publicado el 30 enero 2013 por Serlibre

Cada noche antes de acostarme hacía una lista mental que ordenaba el día siguiente, algo rutinario, ya había dejado de ser esa mujer que se disponía a disfrutar la antesala de los sueños con escenas de deseos. Aun así cada tanto retomaba la vieja costumbre. Ese día luego del ritual de verificación de puertas cerradas y no mucho más me dispuse a disfrutar de mi cuerpo ingrávido en la cama. Una brisa cálida entre cuatro paredes durazno con un techo a modo telescopio. Desde afuera llegaban algunas visiones confusas, no supe clasificarlas y me dejé llevar por cada aroma. Terminé en Positano, Italia, al lado de un mesero que me decía – buon giorno signorina -  Lo sentí un presagio. Me dormí y antes de que sonara la alarma del celular recibí una llamada que me mantuvo confundida entre Positano y el Champaquí de Córdoba, un lugar alucinante de mí querida Argentina, qué tal?. Y en menos de media hora mi vida había tomado un rumbo extraño y debía decidir acompañar o no a un grupo de jóvenes en un viaje a la montaña.- Buenos días, ¿hablo con Gina?-- Si si la misma, quien habla-- Soy Diego, amigo de Ana. ¿Te ubicás?-- Claro, tengo una sola amiga Ana-- Si, ella me habló un poco de vos y andamos buscando alguien de   confianza-- Bueno, contame de qué se trata-Corté y di un salto al compás de la euforia mientras comenzaba una lista mental pero esta vez de día, nada podría faltar, en una semana lo justo y necesario. Nada sencillo. Pero qué alegría, cuántas ganas. Colgué a Positano en el perchero y me fui de compras.Mientras caminaba decidí llamar a Ana, después de todo quien era el tal Diego, él podía tener buenas referencias mías pero yo nada sé de él. Como de costumbre Ana no atendió la llamada, seguramente esta noche me llamará con la misma excusa de siempre –No tenía el celular cerca- Algo que jamás podré comprender, el celular y la mentira, no sé si en ese orden pero ambas me perturban. Champaquí y Positano algo así como mentira y celular ilusiones trabajo idas venidas nombres que me rompen la paz y el resto ausente sin que tenga ganas de buscarlos cuando fue que perdí la confianza de que manera me la arrebataron. Basta! A la mierda el chip del pensamiento.Decidí volver a casa y en el camino me encontré con parte de una mirada, me saludó y me costó distinguir las lágrimas. La vista se cansa de víctimas pero esta vez la voz fue diferente. Irrumpió. Por una vez me gustó partir y dejar libre a lo inevitable, qué me parta un rayo, -dije- y me fui con esos ojos detrás de mí, yo sabía que volvería a buscarlos.Continuará ...¿Qué hay detrás de esos ojos?

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