Portada Revista Mordedor número 6Julio 2022Hoy me complace hablaros sobre la Revista Mordedor. Esta revista digital de ciencia ficción, fantasía y horror, es de distribución gratuita y publica a autores de habla hispana de todas partes del mundo. De la mano de Roberto Bayeto, y desde Uruguay, esta publicación de habla hispana sale dos veces al año, en los meses de enero y julio respectiamente. Así mismo, sus convocatorias también abren dos veces al año. Tengo el placer de haber sido seleccionada y aparecer en sus páginas, concretamente en la página 113, con el pequeño relato «¿Qué hay para cenar?» en el número 6 de la revista que pueden descargarse sin ningún coste AQUÍ
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¿Qué hay para cenar?
He intentado ponerme el zapato derecho, ya que el pie izquierdo lo tengo destrozado, pero mis manos no tienen demasiada fuerza. Tengo hambre y hace días que no como. He querido llevarme a la boca las últimas flores que quedaban en el jardín, todo está podrido. Me miro al espejo y no me reconozco. Mi piel está gris y cuarteada, mis ojos sin vida, y cada vez me cuesta más usar el cerebro para pensar, ya ni hablemos de hacer cualquier actividad básica y sencilla. La última vez que vi a una persona con vida de cerca fue hace tres semanas, era un niño pequeño que lloraba y corría mientras a su madre la atrapaban dos mujeres tan grises como yo. El niño iba sin rumbo, y mocos transparentes le colgaban de la nariz, las lágrimas no le dejaban ver y le hicieron chocar contra mí, cayendo de culo. Cogí un pañuelo del bolsillo de mi chaqueta y me agaché con dificultad para limpiarle la nariz, y el niño dejó de llorar. Intenté sonreír y le ofrecí mi mano, siempre tuve conexión con los críos. Aquellas dos se estaban comiendo a su madre, así que, para que no lo viera, me lo entré a casa y le di folios y ceras de colores. El niño estaba tan entretenido con sus pinturas que casi ni lloró cuando le mordí. No tardó mucho en ser parte del grupo de los seres grises, de los no muertos y, ahora me veo hambrienta y con una criatura a mi cargo que también tiene hambre pero, es que siempre quise ser madre, y el destino me regaló esta oportunidad. Lo que no conseguí en vida, lo he conseguido ahora. Me asomo a la ventana para ver si algún incauto quiere ser nuestra cena.
