Todo ésto sucede en un contexto de una realidad fantástica, construida por los medios desde el poder k, ante un escenario en el que pareciera imposible ensamblar los términos "buena administración" + "administración pública". En este sentido, también en la misma página editorial de Los Andes, da una idea de qué significa gobernar mal: ser gerente de una organización con 40 mil empleados, de los cuales muchos de ellos ni siquiera trabajan, pero no se les puede despedir y en el que es común "la superposición de funciones, ñoquis, infinidad de asesores (muchas veces refugio de funcionarios que fracasaron), demasiados cargos políticos. ¿Para qué un tercer senador? ¿Para qué tantos concejales? Convenios laborales excesivamente permisivos, etc .etc". En fin, recomiendo leer el artículo de Guillermo Badino, porque -aunque no sea la intención de la nota- en el fondo también aporta respuestas para entender mejor por qué un discurso exageradamente optimista de la realidad logró salvar a un gobierno que no fue de los mejores que pasó por Mendoza.Para cerrar, sí destaco como positivo del malargüino su rechazo al aborto y al matrimonio gay. Eso también contribuyó a sumar votos a Paco Pérez -aunque los medios no lo reconozcan-, quien también mantuvo la misma posición en ambos temas. Si bien los Reyes Magos no lo ayudaron a frenar la inseguridad, al menos hizo un mejor papel que su antecesor, Julio Cobos, que justamente perdió la elección del quien podría haber sido su sucesor, César Biffi, por cómo era la inseguridad en aquellos años.
