Revista Opinión

¿Qué pasa en Ucrania?

Publicado el 31 enero 2014 por Babel2000
¿Qué pasa en Ucrania?En los últimos tiempos se suceden las noticias sobre revueltas, manifestaciones y disturbios en Ucrania, la ex república soviética del Oriente europeo, hoy Estado independiente. Se trata del país más grande de Europa, después de Rusia, y cuenta con una población cercana a los 45 millones de personas. Tras la caída del Muro de Berlín, en 1989, y el reconocimiento del derecho a la independencia de los antiguos Estados satélites de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Ucrania se convierte en República soberana en 1991. La Federación Rusa, desde que Vladimir Putin dirige su destino, recupera el estatus de Gran Potencia e intenta mantener bajo su órbita a los antiguos miembros de la URSS. Estos países conforman un espacio postsoviético, dividido en cuatro grupos: el de las Repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania), las centroasiáticas (Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguistán y Tayikistán), las caucásicas (Georgia, Azerbaiyán y Armenia) y las eslavas (Rusia, Ucrania y Bielorrusia). Los países del primer grupo supieron integrarse completamente en la Unión Europea; los del segundo pertenecen a otro continente; los del tercero ni se lo piensan; y algunos del cuarto, sobre todo Ucrania, se debaten entre dos almas al parecer antagónicas: la rusa y la Occidental.
La espoleta que ha prendido ahora las protestas en Ucrania es bien conocida: una parte de la población, tal vez mayoritaria, desea que se firme el Acuerdo de Asociación ofrecido por la Unión Europea, mientras las autoridades, presionadas por Moscú, dan largas al asunto y adoptan posturas autoritarias para intentar doblegar a los manifestantes, restringiendo derechos y reprimiendo las revueltas. En ese pulso, las fuerzas del orden se emplean con una contundencia inusitada (los Berkutatizando a la gente), provocando víctimas mortales y centenares de heridos de diversa consideración, no sólo en Kiev sino también en otras ciudades del país. Incluso se conocen casos de innecesaria brutalidad, como el vídeo que muestra las mofas y humillaciones que sufre un detenido, desnudo en medio de un paisaje helado, por agentes uniformados.
¿Qué pasa en Ucrania?La actual etapa de conflictividad prendió el pasado noviembre. El presidente de la República, Víctor Yanukóvich, deriva inicialmente hacia el autoritarismo y hace malabarismos para controlar la situación y mantenerse en el Poder, prometiendo cambios y modificando leyes que no acaban de contentar a los ciudadanos ni calmar los ánimos. Al final, con medidas más provocativas que apaciguadoras, el primer ministro Mikola Azárov se ve obligado a dimitir y cesa con él todo su Gobierno, que se mantiene en funciones hasta que el presidente proponga un nuevo primer ministro a la Rada Suprema (Parlamento). Las severas leyes restrictivas quedan anuladas y el Parlamento propone una amnistía limitada a los detenidos, previa condición de que los activistas desalojen los numerosos edificios oficiales y frenen los ataques callejeros. Es probable que se mantenga esta calma transitoria a la espera de los próximos acontecimientos, aunque Ucrania se enfrenta a una disyuntiva de difícil solución, cuyas causas se hunden en el tiempo.
Existen precedentes que ilustran el momento actual, cuando en las elecciones de 2004 se produjeron huelgas y manifestaciones conocidas como la “Revolución Naranja”, a causa de las innumerables sospechas de fraude electoral a favor del entonces candidato prosoviético y, en la actualidad, presidente de Ucrania. Entonces, como ahora, la población se dividía en dos bandos, de los cuales la opción prooccidental resultó derrotada, lo que dio lugar a disturbios. El líder de la oposición, Viktor Yúshchenko, fue envenenado pero consiguió sobrevivir, quedando desfigurado.
¿Qué pasa en Ucrania?Ucrania siempre ha sufrido altibajos en su convivencia con la vecina potencia soviética (URSS), de la que formó parte a partir de 1922. Sin embargo, su relación histórica con Rusia se remonta más de mil años atrás, al compartir etnia eslava, un idioma de raíz común y la misma religión ortodoxa mayoritaria, pero también las purgas estalinistas, la colectivización de la agricultura y las hambrunas. No en balde los rusos la consideran “la pequeña Rusia”. Como “puerta” estratégica entre el Este y el Oeste, entre Europa y Asia, el país fue arrasado por las hordas mongoles en 1240, que destruyeron totalmente Kiev, e invadido por las tropas de Napoleón y Hitler.
Buscando un lugar propio en el conjunto de las naciones modernas, el giro cada vez menos disimulado que muestra Ucrania hacia Occidente levanta ampollas en Moscú, que intenta no “perder” más países de su ámbito territorial de influencia, como sucedió con las repúblicas bálticas. Además de intereses geoestratégicos, existen otros de índole económica y militar, ya que por allí transcurren los gasoductos que transportan el gas ruso (la mayor reserva de gas natural del mundo) a Europa y en Sebastopol se enclava la base de la Flota Soviéticadel Mar Negro. Demasiados intereses para jugárselos en unas revueltas ciudadanas que polarizan al país, por mucho que la idea de integrarse en la Unión Europeaatraiga a una parte considerable de la población y sirva de excusa a las pretensiones de una oposición fragmentada y tan desacreditada como el propio Gobierno, acusado de “irregularidades”.
Un país abatido por la corrupción, donde “florecen” oligarcas” millonarios capaces de comprar voluntades políticas, y prácticamente en una ruina que esquiva gracias a las ayudas que le presta Moscú a cambio de sumisión y lealtad, no puede escapar de la atracción de un Occidente que parece tan asequible y que se acerca de la mano de una Europa que no oculta sus deseos de ampliación hacia el Este. De ahí que Putin advirtiera que no piensa consentir injerencias en los problemas internos de Ucrania, aviso que verbalizó en persona frente a una Comisión Europea que jalea las revueltas como si de “primaveras” revolucionarias se tratasen, a semejanza de las árabes, iniciadas en 2010, de resultados tan poco esperanzadores.   
¿Qué pasa en Ucrania?Es complicado adivinar el futuro de un país desgarrado por ese alma dual, que se debate entre el sentimiento maternal ruso y la ilusión de una emancipación que cree posible conquistar con Europa. Una solución sumamente difícil por cuanto la integración en la UEsignificaría aceptar la cláusula de defensa mutua del Tratado de Lisboa, que pondría a Ucrania bajo el paraguas de la OTAN, algo intolerable para el poderoso vecino soviético, que busca recuperar su hegemonía de Gran Potencia y mantener bajo control el periférico espacio “amortiguador” que conforman sus antiguas colonias.
En Ucrania, pues, pasan muchas cosas que evidencian un problema complejo e histórico, en el que se mezclan la identidad nacional, las ansias de libertad y democracia de la población, la búsqueda de oportunidades y progreso que refleja un Occidente cercano y el mantenimiento de los lazos culturales, económicos y políticos que la unen con Rusia. Que de ello surja una guerra civil, una ocupación militar o el estatus de una asociación con la UE que preserve las buenas relaciones con Rusia, son las posibilidades abiertas de un futuro inmediato que ahora mismo están encima de la mesa.

Volver a la Portada de Logo Paperblog