Revista Diario

Qué pesada es la gente

Por Belen
No entiendo a la gente, no entiendo la falsedad ni la hipocresía. Cuando a mi no me gusta una persona, sencillamente no trato con ella, me limito a ser educada (faltaría más) pero no intento entablar conversaciones, o ir más allá. Es falso, es mentira y yo no soy así. Pero la gente me sorprende cada día un poquito más.
Los dos últimos días de nuevo me he encontrado con una vecina de la que ya he hablado en alguna ocasión. Me consta que a ella no solo no le gusta como educo a mi hijo sino que no lo aprueba. Y lo sé porque sus comentarios son muy directos, no son imaginaciones mías. Pero yo, que insisto me paso de educada, no entro al trapo porque no hay cosa más desagradable que un mal rollo entre vecinos. No me apetece nada dar que hablar en el bloque, sobre todo con personas que me importan un comino. Si ella es feliz hablando y diciendo, pues que diga, triste es su vida si esa es su mayor preocupación. Pero sigo con el tema, que me voy por las ramas. Como digo, dos días seguidos viéndonos, cruzándonos mejor dicho, y ella erre que erre intentando entablar con mi hijo una conversación, mi hijo no la tolera, no sé por qué, y ella se da cuenta, pero aún así es la típica persona que se pone a la altura del niño y se acerca mucho a su cara. No sé si os habréis dado cuenta que eso fastidia mucho a los niños, los intimida e incluso los puede asustar. Mi hijo, el pobre, en otras ocasiones la grita o se va, pero yo pacientemente le he explicado que hay que ser educado y contestar cuando nos preguntan. Y mi niño, obediente, la contesta muy a su pesar.
Ya me ha recordado estos dos días varias cosas:
- lo mal que lo va a pasar en el colegio (esto lleva implícito lo que me ha venido repitiendo durante los tres años que tiene el niño, y es que es malísimo que no vayan a guardería porque luego son como bichos raros que no aprenderán jamás a socializarse).
- lo mal que lo va a pasar en el colegio, otra vez, pero con respecto a virus varios y enfermedades.
- lo importante que es elegir un buen colegio. El verano pasado me dijo algo así como que los colegios del barrio no le gustaban nada y que si no hubiera podido llevar a su hija al cole que la lleva la hubiera educado en casa. Vivimos en un barrio medio, normal, con muchos colegios, laicos, religiosos, concertados, públicos, privados. Pero parece que ninguno estaba a su altura.
Nuestros encuentros han sido de 5 minutos escasos cada día y me tiene mareada.
Y para colmo se empeña en que nuestros hijos jueguen, cuando no tienen nada en común. Ya me ha llamado un par de veces para bajar al parque, y ahora insinúa que jueguen en casa. De más pequeñiñes si hicieron migas, pero ahora no, su niña es muy niña y juega a cosas de niñas, y el mío es muy niño y juega a cosas más de niños. No es nada malo, es que son distintos.
El caso es que no vería mal ese empeño en reunirlos de no ser porque ella no nos aprueba, entonces no entiendo que me critique cualquier acción que hago con mi hijo, y luego venga a tocar a mi puerta, porque yo no la llamo, no la insinúo que quiero que los niños jueguen juntos....
Siempre se muestra interesada en lo que hace mi hijo, cuando a mi ni me interesa ni se me ocurre preguntar lo que hace con sus hijos, pero a pesar de todo te lo cuenta.
El caso es que no entiendo a esta persona, no entiendo qué quiere y no entiendo sus innumerables críticas. Pero me cansa.

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