En la Revista de Sociología (de la Universidad de Chile) se publico hace unos pocos dias un texto que venía pensando de hace un buen tiempo (como se menciona en dicho artículo, la primera versión la presenté en el XII Congreso Chileno de Sociología el 2024) en torno a la neutralidad valorativa. Para resumirlo nada mejor que el propio resumen del articulo.
La crítica a la neutralidad valorativa es bastante común. Sin embargo, lo que esas críticas afirman suele ser la mayoría de las veces compatible con la neutralidad valorativa. En este artículo defenderemos que (1) el compromiso público es compatible con la neutralidad e incluso con un deber de compromiso: la neutralidad sólo implica que no se puede derivar conclusiones normativas desde hechos y no prohíbe el apoyo a posturas normativas. Lo que prohíbe es (2) realizar el compromiso en el espacio académico o en el aula. Las reglas del aula no son las del espacio público; ni el capital académico es válido en el espacio público -quien habla ahí lo hace como ciudadano, al igual que todos. Es engañoso hablar en el espacio público usando el capital académico y escondiendo que eso se hace. Además, (3) la insistencia (innecesaria) en hablar de política desde la academia tiene su raíz en una búsqueda de hacer labor política sin entrar en las exigencias, y riesgos, de la discusión y trabajo político. Hacer compromiso desde el aula es una forma en que el académico se congratula a sí mismo sin hacer nada.
(La frase final en el resumen, y la parte en el articulo, en que denuesto esto de tratar de hacer pasar como si se hiciera mucho y fuera muy loable y demostrara una gran consciencia política lo de sermonear a los estudiantes me resulta particularmente agradable. En particular ahora, tras mi experiencia como profesor, esas cosas me parecen un abuso que se permiten varios profesores).
El artículo disponible en https://revistadesociologia.uchile.cl/index.php/RDS/article/view/80428
