Revista Ciencia

Que vienen los Indios

Publicado el 22 octubre 2010 por Pedrosanzmarcos

Thomas L. Friedman cuenta en su libro The World is Flat que al llegar a India, se le acercó un chaval que hacía publicidad de su empresa en la calle y le ofreció hacerle la declaración de la renta. Y no era broma.

Cuando hablamos de globalización, y sobre todo en el sector aeronáutico, se nos llena la boca de hablar de China. Pero, ¿qué pasa con India? Si casi todos los analistas están de acuerdo en que China será uno de los grandísimos motores de la economía mundial de mañana, cuando nos despertemos pasado mañana comprobaremos que India estará también ahí.

De todos modos la cuestión verdaderamente importante no es el cuándo, sino el cómo, y ahí es donde entra en juego la pequeña anécdota ocurrida a Friedman. En India hay un problema verdaderamente importante de pobreza (el 25% de la población, aproximadamente, vive por debajo del umbral de la misma), que el país está tratando de solucionar por la vía de la educación, o lo que es lo mismo, India prepara a su población para comenzar un desarrollo del país desde el interior.

En India existen unos 400 centros educativos científicos, de los que salen cada año 200.000 ingenieros y 300.000 matemáticos, físicos y químicos. No es de sorprender que semejante producción de jóvenes preparados sea una fuente primaria de exportación: el 12% de los científicos que trabajan en Estados Unidos, y el 32% de los matemáticos de la NASA, son Indios.

Obviamente no todo son flores, India es un país que está empezando a arrancar este proceso, y no hay que olvidar que parte de una población en la que aproximadamente el 40% no sabe leer ni escribir. En India no hay presupuesto suficiente para la investigación, por lo que la solución que ha tomado el gobierno indio es clara: alentar a gobiernos y potentes empresas occidentales para que establezcan en India sus centros de I+D. Ellos ponen el know-how, India pone la mano de obra barata ( de licenciados e ingenieros).

Y eso es justo lo que está pasando con la industria aeronáutica. En 2007 Northrop Grumman y la India Satyam Computer Services suscribieron un acuerdo histórico para la subcontratación de operaciones de ingeniería con valor añadido. En 2009, Boeing contrató a HCL Technologies, otra empresa India, para la colaboración en el diseño y desarrollo del Flight Test System del 787 Dreamliner. La misma Boeing subcontrata a la principal empresa aeronáutica india, HAL (Hindustan Aeronautics Limited) paquetes de trabajo relacionados con digitalización y modelado en 3D por ordenador.

Podría pensarse que estos movimientos se deben a movimientos básicos que responden a la ley de la oferta y la demanda en los mercados de trabajo cualificados, pero el asunto trasciende mucho más allá. Por poner un ejemplo, el CEO de EADS Louis Gallois ha declarado en varias ocasiones que el grupo se posicionará allí donde estén sus clientes como parte de su estrategia para alcanzar los objetivos de transformación del consorcio europeo para 2020. India resulta ser un cliente potencial enorme: la IAF (Indian Air Force) es la cuarta mayor fuerza aérea del mundo y renovará hasta 120 aviones en los próximos 10 años, y el desarrollo poblacional implica así mismo el incremento en el tráfico aéreo y por ende la mayor demanda de aviones comerciales: hasta un millar de aviones para India es lo que ha estimado Airbus para los próximos 20 años. Incluso el A400M podría aterrizar en India si el gobierno del país del sudeste asiático se decidiera por este modelo para sustituir a 24 obsoletos Il-76.

La oportunidad es clara, aunque la amenaza también. En España algunos se plantean ya la necesidad de evolucionar desde la fabricación de aeroestructuras a otros modelos de negocio de mayor valor añadido como podrían ser los servicios de ingeniería, pero quizá no baste con ese paso y haya que poner la vista algo más lejos. La solución, como siempre, innovar, innovar, innovar…


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