Revista Diario

Querer un hijo y no poder: tratamientos de fertilidad y sus consecuencias

Por Belen
Hoy he sabido del caso de una mujer que lleva años intentando tener un hijo sin éxito. Hace tiempo que detectaron problemas de fertilidad en la pareja, tanto en él como en ella, pero según los médicos nada que las técnicas de reproducción asistida no pudieran solucionar. 
Debido al tipo de infertilidad que ambos padecían lo adecuado era una FIV (Fecundación in Vitro). Comenzaron su periplo de hormonas, pinchazos, ecografías, punciones, consultas, y fueron llegando, un intento tras otro, los negativos en el test y las analíticas. Con los negativos también vino la tristeza, la ansiedad, el llanto, y las decisiones, quizá, equivocadas. 
Querer un hijo y no poder: tratamientos de fertilidad y sus consecuencias
El ansia por ser padres era muy grande. Hicieron una tanda de seis intentos, no sé en cuanto tiempo pero me consta que en menos del recomendado. Fue un fracaso tras otro. Agotaron los intentos que les permitía el seguro médico de él. Y fueron a por los intentos del seguro médico de ella, otros seis. Agotados también. Pero ahí ya habían empezado los problemas. Ella no ovulaba, ni con hormonas, ni sin ellas. De tener reglas normales, había pasado a no ovular. Su edad actual, 38 años. Es la edad que yo tengo.
El diagnóstico definitivo ha sido menopausia precoz. Las clínicas de fertilidad se han lavado las manos. ¿Causa?, dicen que desconocida. 
Yo no estoy de acuerdo. 
La mujer nace con una reserva ovárica, esto quiere decir que nace con un número de óvulos que irá "consumiendo" en su vida fértil. De hecho hay técnicas que pueden determinar cómo está esa reserva de cara a tratamientos de fertilidad. 
Voy más allá. Según las recomendaciones generales a la hora de hacer una FIV no se recomienda hacer más de cuatro intentos, por la salud de la mujer. Y no hacer más de dos en un año, uno cada seis meses. Pero muchas mujeres, al ver que no consiguen su propósito, ser madres, piden más y quieren más, no están dispuestas a respetar tiempos, ni número de veces y lo arriesgan todo. No puedo juzgarlas, es más, puedo comprenderlas perfectamente. He pasado por ello, tardé tres años en conseguir mi primer embarazo y fue gracias a una inseminación artificial. 
El problema viene por parte de los médicos, de las clínicas que sacan auténticas fortunas por esos tratamientos. A esta mujer nadie la dijo NO, no podemos hacerte otro tratamiento. Si os digo que la hicieron doce intentos, ¿me creeríais?. Pues igual doce no, pero diez sí, o quizá fueron más de doce. En cualquier caso fue una burrada y además un abuso. 
A día de hoy esta mujer ha abandonado cualquier esperanza de ser madre (biológica), pues se agotaron sus reservas. Algunos estudios apuntan a que la menopausia temprana es una consecuencia de los tratamientos de fertilidad que no respetan tiempos ni veces. ¿Cuántos óvulos pudieron sacarle a esta mujer en esas punciones?. A mi hermana en la primera punción la sacaron quince, en la segunda diez. Multipliquemos. 
¿Nadie la avisó de los riesgos?. ¿Nadie la habló de la reserva ovárica?. ¿Nadie la dijo que podían comprobar su reserva?. 
Planteado esto, ¿dónde está la ética?. Tratamientos carísimos que solo algunas parejas pueden costearse. Tratamientos a los que cada vez más parejas recurren. ¿Dónde está el límite?. Hay que conseguir un embarazo, cueste lo que cueste, ¿ese es su eslógan?. 
Estoy a favor de los tratamientos de fertilidad, yo misma tuve que recurrir a ellos en un momento dado pues no conseguía un embarazo. Me ayudaron en su día, pero tengo dudas sobre su ética, pues el dinero está en medio, y hablamos de cantidades demasiado importantes.
¿Se está respetando la salud de esas parejas que acuden a tratamiento?. ¿Se informa de los riesgos a la mujer, a la pareja?.


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