Querida yo del pasado, tenemos que hablar…
Yo que en cuestión de maquillajes siempre soy de las de menos es más, yo que en cuestión de pelo soy de colores y cortes naturales, yo tengo que compartir mis álbumes de fotos con un “yo del pasado”, que de eso no había oído ni hablar.
Mi yo del pasado empezó a usar el maquillaje con 16 años y medio a escondidas, practicaba con sus amigas a las que se permitía dar consejos.
A mi yo del pasado la gustaba llevar la cara pálida, muy pálida y se indignó profundamente cuando un c…hico la llamo Morticia en el bus.
Mi yo del pasado usaba perfilador blanco para perfilar el ojo (arriba y abajo) y se pintaba los labios con corrector de ojos, decía que quedaba genial…

En las pestañas cantidades ingentes de rímel con sus correspondientes grumos. Y ni una pestaña libre de máscara, las pestañas inferiores también, por supuesto.
Polvos, polvos… muchos polvos para conseguir una cara mate, pálida y con un maravilloso efecto máscara de esos que en la actualidad tanto odio.
Mi yo del pasado jamás se desmaquillaba. ¨Durmiendo se quita¨ pensaba el angelito.
Para alisarse el pelo sacaba la tabla de planchar y la correspondiente plancha y con torsión de cuello y doble voltereta invertida conseguía plancharse la melena.
Como una tabla quedaba, ¡y como un estropajo!

Como con la plancha el pelo no sufría suficiente, ella cada poco tiempo iba a una peluquería que no voy a nombrar, a hacerse su desastre mensual.
Que si mechas naranjas (flúor) que si mechas moradas, que si flequillos de dos centímetros y otros cuantos cortes de pelo de los que yo, mi yo actual, llamo imposibles.
A su favor diré que todos estos desastres solo los estuvo cometiendo un par de años, en el furor de la adolescencia. Luego le entró la cordura y poco a poco llegó a entender lo que hoy es mi máxima… menos es más.
¿Y todo esto por qué os lo cuento?
Todo esto es porque el otro día estuve viendo fotos antiguas mías y un par de días después, esperando un autobús coincidí con una pandilla de jovencitas de la misma edad más o menos que mi yo del pasado.

Los desastres no eran los mismos (es otra época) pero también eran mayúsculos.
El efecto máscara lo llevaban todas, y tampoco habían oído jamás lo del menos es más.
Yo no estoy muy a favor de que tan jovencitas empiecen a maquillarse, pero como hacerlo lo van a hacer, lo mejor es aconsejarles.
Enseñarles a sacarse partido de manera natural, ayudarles a usar el maquillaje a su favor y no en su contra, y a sacarles del camino de los desastres.
Y una parte fundamental me parece que vayan aprendiendo las buenas costumbres, desmaquillarse en condiciones, usar una hidratante adecuada a su edad todos los días y abastecerles con protectores de calor para el pelo.
¡Que no se asusten cuando vean a su yo del pasado en las fotos!
