Imaginemos la siguiente escena: un hombre trajeado y elegante se nos cruza por la acera. En principio, nada debería llamarnos la atención acerca de él, salvo por el pequeño detalle de que camina con unas zapatillas de andar por casa que además resultan ser bastante cómicas. No podemos evitar la carcajada, y ante la mirada curiosa de la gente, el hombre termina por darse cuenta de la situación y da marcha atrás hacia su casa sonrojado.
Muy probablemente, esta persona haya experimentado lo que en psicopatología de la atención se denomina
-***-***-

-***-***-
. Este fenómeno alude un tipo de experiencia para nada patológica que suele ocurrirnos bastante a menudo, y que se debe principalmente a que nos encontramos tan inmersos en nuestros propios pensamientos (dónde tenemos el coche, qué diremos en la reunión, que haremos de cenar, etc) que llegamos a no prestar atención a muchos de los estímulos que tenemos "delante de nuestras narices"
Para explicar este fenómeno, deberíamos recurrir al concepto de PROCESOS AUTOMÁTICOS Y CONTROLADOS.
1° Los primeros los constituyen aquellas actividades bien aprendidas (conducir, vestirnos, escribir a máquina), las hacemos casi sin darnos cuenta y sin prestarles demasiada atención.
2° Los segundos, implicados en tareas más exigentes (resolver un problema, dar una conferencia, razonar sobre un tema, etc) implican un mayor consumo atencional y una mayor implicación consciente por parte de la persona.
Posiblemente, el hombre de la escena que planteábamos más arriba, pensaba que llegaría tarde a una reunión importante y con las prisas ni se dio cuenta de que se había calzado las zapatillas de andar por casa en lugar de los zapatos.
