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"Fumé paco para morirme"

Publicado el 16 septiembre 2011 por Andi

Lucas (nombre ficticio para preservar su identidad) cuida los detalles de su imagen. Dice, sonriendo, que es un ‘hombre coqueto‘. Le gusta conversar, va al primer año de la secundaria en una escuela nocturna y aspira a ser chef. Sueña con poner un local de comidas y además ser padre de un varón. Pero detrás de este costado de Lucas, hay un joven con un pasado doloroso, de 22 años vividos al límite. El es un paciente de la Comunidad Encuentro, de Santa Lucía, y está en tratamiento desde hace casi dos años luego de haber tocado fondo consumiendo paco en Buenos Aires. Fue en esa provincia donde conoció la pasta base, que parecía lejana en San Juan hasta que la Policía descubrió dos posibles puntos de venta de paco en Rawson, la semana pasada.

-¿Cuándo empezaste a drogarte?

-Casi a los 11 años, aspirando pegamento. Después probé marihuana, cocaína, pastillas, éxtasis y paco.

-¿Cuándo y cómo fue la primera vez que fumaste paco?

-Fue más o menos a los 18 años. Ya hacía dos años me había escapado a Buenos Aires porque no quería saber nada con mi familia. Estaba con unos amigos y como no sabía fumar, me ahogué y no podía aguantar el humo; pero después le agarré la mano.

-¿Qué te generaba el paco?

-Me sentía otra persona, me olvidaba de los problemas. Era como si fuera un fantasma. Yo trabajaba de lavacopas en un restorán y salía a las 7 de la tarde. Andaba como una hora buscando paco, en lugares re peligrosos. Fumaba hasta las 4 de la mañana y después volvía al trabajo. El paco no te da sueño y no es como la cocaína, que llega un punto en el que te asquea. El paco te pide y te pide. Yo lo conseguía a $3 ó $5 y por día me gastaba $50; menos los sábados en los que gastaba unos $500: $400 eran para comprar y $100 para perder.

-¿Por qué?

-Porque me la dormían, me decían que ya me lo traían y no volvían. Pero con tal de conseguir paco, no me importaba. Iba a La Boca, a la Isla Maciel, a la Villa 31 o la Villa 21. Ahí en la 21 era piola y conocía una chica que la otra vez la vi en la tele, en un reportaje con las pibas que se drogan con paco y se prostituyen. Ese es otro tema, porque yo tengo una adicción a las relaciones sexuales. Y apenas consumía pasta base, me daban muchas de tener sexo, así que pagaba prostitutas.

-Dicen que el paco genera impotencia...

-Sí, es verdad. Yo consumía y me iba con prostitutas, pero estaba un segundo y se me pasaban las ganas o no podía hacerlo. Así que iba y consumía otra vez, y volvía a pagar una prostituta. Me terminé contagiando HPV (Virus de Papiloma Humano).

-¿Cuánto tiempo consumiste paco?

-Dos años, pero alternando con otras drogas. Hasta que al último fueron 3 meses de paco todos los días. Yo zafé, pero tuve amigos que se murieron en 3 meses.

-¿Qué fue lo peor que hiciste por fumar pasta base?

-Fumar con unos cartoneros, en medio de una villa. Ahí sentí mucho miedo. Todo el tiempo me pasaba un click por la cabeza y me decía: estás perdido, chabón, estás perdido, qué hacés acá. Llegué a fumar 24 horas seguidas.

-¿Robaste para conseguir paco?

-Sí. -¿Ibas armado a robar?

Sí, con un revólver. Y me peleé y me agarré a tiros. -¿Qué fue el paco en tu vida?

-(Silencio) No sé, para mi fue la muerte. Yo fumé paco para morirme. Siempre me quise morir y con el paco sentía que tenía esa posibilidad. Una vez estuve a punto de hacerlo, pero no lo hice porque por ahí la ayuda de otra persona fue muy fuerte. Yo soñaba con una familia perfecta, pero mi papá estuvo preso, era violento, le pegaba a mi mamá; yo no tenía límites, si hasta me drogaba delante de mi mamá. Todo el tiempo buscaba contención y no la tenía. Me sentía solo.

-¿Qué recordás de aquel día límite?

-Había fumado mucho, pero mucho. Y me encontré debajo de un puente de la autopista, solo, tirado, sin saber cómo había llegado ahí. Sentí que mi vida estaba perdida, que ya mi viaje había terminado.

-¿Y qué pasó?

-No sé cómo volví a la casa de mi hermana. Y ahí estaba mi sobrina, que me decía cosas lindas, que me quería. Y me sorprendí de escuchar eso. Entonces me sentí muy culpable.

-¿Cómo fue volver a San Juan?

-Y, no fue fácil, porque al poco tiempo me pilló la Policía con droga. Y era ir al Penal o la rehabilitación. Y aunque al principio me costó, la rehabilitación me hizo muy bien.

-¿Fumaste paco en San Juan?

-Sí, y hasta le di de probar a un amigo. Pero fueron dosis que me traje de Buenos Aires.

-¿Cómo fue la primera parte del tratamiento?

-No la pasé bien, porque el paco era la droga que más me gustaba. Es lo que más me duele y a veces me lastima no tener más pasta base. Si me ponen otras drogas, mujeres y paco, yo elegiría al paco; pero ya llevo 2 años sin consumir.

-¿Cómo te imaginás dentro de unos años?

-Me gustaría volver a jugar al rugby, quiero ser chef y quiero tener una familia, pero me frustra no poder hacerlo ya. Hay días que me cuesta mucho y siento que me gustaría volver a robar, a tener sexo, a drogarme. Pero me freno porque veo mis cambios y no voy a tirar todo lo que conseguí. No es fácil esto, pero es lo que tengo que hacer. Hoy siento que volví a nacer y que puedo enfrentar la vida.


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