Revista Cultura y Ocio

Rebelión en las logias

Por Mauriciojaviercampos @mauriciojcampos
Un siglo de disputas internas y cuestionamientos públicos
Rebelión en las logias
Portada de la revista Leo Plan, con la investigación de Hugo A. Brown, Buenos Aires, Año XXIX, 3 de junio de 1964, N° 715, págs. 42-47.
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"Hollywood no existe más / qué esperás?, Sudamérica es así / Superman nunca viene por acá / nuestro héroe es de verdad / nacional, bien anónimo y mortal / nunca más nuestro héroe volverá / se marchó, por la puerta de atrás / Es la historia de cada día, / siempre el mismo guión"

Western, Ataque 77

Nacimiento disruptivo

Los primeros cuerpos masónicos surgidos en suelo nacional fueron creados en el período 1857-1858, a partir de cartas patentes expedidas por la masonería brasileña y uruguaya. Desde el principio se enfrentaron dos personalidades notables que se disputaron la dirección de la Orden: Miguel Valencia, bajo la esfera de influencia de la masonería brasileña, y José Roque Pérez, imponiéndose este último junto a sus seguidores.

Desde las logias que integraban el circulo de Miguel Valencia y su inminente desintegración, se desprende el siguiente y último comunicado del 9 de noviembre de 1857 (Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año 1º, Núm. 18, 30 de julio de 1873, págs. 570-574). 

Sostenía:

"(...) Con este objeto penetraron en el templo de la calle San Martín en la noche del viernes 6 de noviembre de 1857 era profana; crucificaron en la pared con tres robustos clavos el cuadro de los miembros fundadores del Supremo Consejo de Buenos Aires; intimidaron con armas de fuego a los hermanos leales interesados en el decoro del templo y habrían causado males y desgracias irreparables sin la paciente resignación con que fueron tolerados tales extravíos.

El escándalo llegó sin embargo a su colmo; las calles y edificios adyacentes al templo estaban llenos de espectadores, atónitos de estas profanaciones (...)".

"Los manejos anárquicos de algunos miembros de las logias Confraternidad Argentina, Regeneración y Lealtad han producido una especie de cisma perjudicial a la institución; está comprometido el crédito de todos los que han tomado parte en estos actos, y muy especialmente de aquellos que debiendo ser los más interesados en salvarla, aparecieron autorizando la discordia y fomentando los conflictos. Casi todos los miembros de las tres logias mencionadas, han faltado a sus juramentos; se han separado de la autoridad tutelar que les dio existencia (...)".

Sostenía la revista Verbum en 1936 que, en la República Argentina, el Gran Oriente y Supremo Consejo del grado 33 de Brasil del Valle (o sede) de Benedictinos, constituyó el Gran Oriente y Supremo Consejo de la Confederación Argentina, el 23 de junio de 1857, siendo su primer Gran Maestro y Soberano Gran Comendador, el Dr. Miguel Valencia. El Gran Oriente y Supremo Consejo del grado 33 de la República del Uruguay constituido a su vez por el Gran Oriente y Supremo Consejo del grado 33 de Brasil del Valle de Lavradío, constituyó el Gran Oriente y Supremo Consejo del grado 33 de la República Argentina, el 1º de septiembre de 1858, siendo su primer Gran Maestro y Soberano Gran Comendador, el Dr. José Roque Pérez. "Este segundo cuerpo masónico argentino fue un grupo cismático, al que se fusionó el primero". (1)

Fue un nacimiento conflictivo y en los siguientes cien años nuevas crisis y vaivenes internos afectaron a la institución, impidiéndole alcanzar la aspirada unicidad en su estructura. 

Durante la década de 1870, se produjeron nuevos cismas cuando cuatro destacados masones se enfrentaron: Nicanor Albarellos, Daniel María Cazón, Carlos Urien y Álvaro Barros. La postulación de Cazón fue rechazada en favor de la de Albarellos en 1873, lo que generó disidencia; posteriormente, la candidatura de Barros fue superada por la de Urien en 1875, lo que desencadenó un nuevo conflicto (Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año III, 30 de diciembre de 1875, Núm. 22 y 23, pág. 739).

El anexo documental adjunto incluye la carta del Soberano Comendador y Gran Maestro Nicanor Albarellos dirigida a la Gran Logia Unida de Inglaterra, en la que expresa su protesta por la conducta considerada inapropiada del Gran Maestro Provincial del Distrito Sur, debido a su contacto con el grupo disidente liderado por Daniel María Cazón. Además, se incluye la correspondencia sostenida con Albert Pike y el Supremo Consejo Sur de Estados Unidos.

Un nuevo escándalo surgió en 1888 cuando el Gran Maestro en ejercicio, José Fernández, renunció junto con la totalidad del poder ejecutivo de la Orden debido a ciertas reformas incluidas en su programa de gobierno, específicamente el arreglo definitivo con las potencias masónicas extranjeras de Francia, Alemania e Italia que desde hacía años autorizaban en este territorio la existencia de logias y corporaciones ajenas a la jurisdicción masónica argentina.

El conflicto se intensificó debido al tratado con la Gran Logia Unida de Inglaterra, firmado y ratificado formalmente en 1861.

Dicho tratado estipulaba en su artículo 4 que la Gran Logia Provincial de Inglaterra, ya establecida en el país, no solo podía continuar funcionando, sino que también estaba autorizada a crear logias adicionales en el territorio según su criterio. 

Al adherirse el Ejecutivo a las cláusulas expresas del tratado, es decir, al actuar conforme a lo establecido por el derecho masónico y profano, así como a la propia conciencia (según la postura asumida por Fernández), y al excluir a la Logia Provincial inglesa de la lista de logias italianas, francesas y alemanas objeto de la reclamación, se desencadenó en el Gran Oriente una protesta generalizada contra las intenciones del Ejecutivo. 

En este contexto, según José Fernández, respetar el tratado existente era un deber masónico; de lo contrario, implicaría infringir los principios básicos de la jurisprudencia y la tradición jurídica establecidas entre naciones civilizadas y cultas (Manifiesto del Poder Ejecutivo de la Orden al pueblo masónico, Buenos Aires, 1888, 17 páginas).

A partir del siglo XX van a surgir nuevas Obediencias, Grandes Logias u Orientes, alcanzando, algunas de estas estructuras, gran relevancia. Fue un período en el cual ninguna prevaleció, pero cada una de ellas buscó su legitimidad entre las Potencias extranjeras, siempre dentro de un contexto muy confuso. Un ejemplo lo constituye el Gran Oriente Argentino del Rito Azul (1902-1917).

Luego, entre los años 1926 y 1932 surgió la llamada Gran Logia Nacional Argentina (2), en contraposición al bloque histórico que provenía del siglo XIX y trabajaba en la calle Cangallo, asumiendo por histórico que numerosas logias trabajaban en esta sede que databa de la década de 1870. Esta escisión contó con el apoyo de unas cuarenta logias, incluyendo las auspiciadas por los españoles en suelo argentino.

En 1932 se establece un nuevo acuerdo de reunificación nacional, a excepción de la Gran Logia Simbólica Provincial de Santa Fe bajo la conducción de, entre otros, Guerino Troilo, que llegó a tener diez logias y 250 miembros, incluyendo mujeres y distintos Ritos.

Este período se caracteriza por una gran tensión interna que eclosiona en 1935, provocando el cisma de mayor repercusión e influencia en la historia de la masonería del país. Nace así el Gran Oriente Federal Argentino-GOFA (1935-1957), entre acusaciones mutuas de irregularidad una, de corrupción e inercia la otra, esta última denominada Gran Logia de la Masonería Argentina del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (1932-1957).

Virgilio Lasca fue uno de los fundadores del GOFA, Potencia adogmática y liberal, que eliminó de sus trabajos la Biblia y la figura del Gran Arquitecto. Por otro lado, en la Gran Logia orbitó, por espacio de veinte años, la influencia y personalidad de Fabián Onsari, quien sostenía en junio de 1936: "Recibí la Orden en 1928 con 35 logias y 700 hermanos; la entrego con 74 logias y 1.600 hermanos". De la unión de estos dos cuerpos nacerá, en 1957, la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones.

Un gran porcentaje de los conflictos institucionales desde el siglo XIX hasta la década de 1930, estuvieron signados por la disyuntiva presentada por la injerencia de los altos grados en las logias simbólicas. Intentos por dirimir la cuestión se canalizaron a través de la creación de los ya mencionados Gran Oriente Argentino del Rito Azul y la Gran Logia Nacional Argentina. Señalaba el boletín oficial de esta última Potencia (Año III, Nº 3, agosto de 1928 e. v., pág.7):

"(...) Los tiempos han cambiado, las lecciones duras que nos ha dado la experiencia, nos demuestran palpablemente que para hacer obra es indispensable en forma imperiosa salir de los viejos moldes y dar a la masonería simbólica, o sea, al pueblo masónico, el exclusivo gobierno de sus destinos, y dejar a los cuerpos dogmáticos su labor en el orden que nuestras reglamentaciones establecen para las gradaciones superiores".

Nuevas rupturas 

En 1902 se da a publicidad un opúsculo con el nombre de Lautarín. Una publicación atípica y poco conocida. Contiene una comedia redactada bajo el título Los renegados. El folleto cuenta con apenas 16 páginas y es una sátira brutal contra el Gran Oriente Argentino del Rito Azul (1902-1917), creado en julio de aquel año y cuya sede fue establecida en la calle Reconquista N° 20 de la ciudad de Buenos Aires.

Creo que poco se sabe que lo integró, aparte de notables figuras públicas como el Almirante Howard o el periodista del diario La Prensa Manuel Elicabe, ambos Grandes Maestros, el historiador Antonio R. Zuñiga, autor de un texto sobre las sociedades secretas en el período de la independencia y asesor-colaborador, junto a otro notable escritor e historiador sobre la misma temática, en este caso Martín Lazcano, de la revista La Cadena de Unión, editada entre 1904 y 1932, y sucesora de la revista de Salvador Ingenieros, padre de José Ingenieros y de destacada actuación en ambas orillas del Río de la Plata. El Rito Azul era tan prestigioso que Santiago Greco, editor de La Cadena de Unión, sacaba un gran caudal de información de este en su revista, pese a ser casi un órgano oficial del Gran Oriente adversario.

El nombre de esta Potencia alude a la Masonería Simbólica y a los tres grados en los cuales trabajaba exclusivamente (Aprendiz, Compañero y Maestro), desestimando los grados filosóficos y su habitual injerencia en el simbolismo. La Obediencia surgió en contraposición a los altos grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y así quedó señalado en el artículo cuarto de sus reglamentos.

Con respecto a esta disputa, en el transcurso de la ceremonia de exaltación, el Orador de la logia señalaba al nuevo maestro, luego de ser instruido (Mayo, 1988):

"Los supuestos altos grados no son sino inútiles republicaciones de la maestría, o composiciones en las cuales el ridículo marcha con lo absurdo. Las doctrinas más desacreditadas son las que se enseñan bajo el velo de extravagantes alegorías: la teosofía, la magia y la alquimia; en una palabra, todas las ciencias ocultas que son en efecto tan ocultas, que los mismos que las profesan no pueden definirlas. Esto es en cuanto a los grados que llaman filosóficos, pues, por lo que hace a los históricos, no podéis figuraros hasta dónde llegan las aserciones falsas y los anacronismos que contiene. Ciertamente, si revelan alguna cosa, no es otra, a no dudarlo, que la ignorancia crasa de sus autores.

También debo advertiros que es necesario atribuir la creación de la mayoría de estos grados a los secretos enemigos de la Francmasonería. La Rosacruz, entre otras, es obra de la sociedad de los jesuitas, introducida en el tiempo en que tuvieron acceso a las logias. El Kadosch templario y casi todos los demás elementos caballerescos han sido inventados como resorte oculto de interés político, oponiéndose diametralmente a las doctrinas fundamentales de nuestra institución. Los grados herméticos no han tenido por motivo más que un vergonzoso comercio (...).

Después de todo lo que os ha revelado nuestro digno Venerable, y después de lo que acabo de manifestaros, solo me resta advertiros que nos hallamos en el caso de trabajar para que desaparezcan de la Francmasonería semejantes innovaciones que la desfiguran y deshonran, y que entorpecen su marcha con inmensos perjuicios de progreso social (...) Manos a la obra, repito, uníos con aquellos Hermanos que quieren volver a la Francmasonería, a su simplicidad y pureza primitivas (...)".

Algunos autores (Mayo, 1988) señalan que la disputa tuvo su posible origen en la renovación de las autoridades del Gran Oriente Argentino durante junio de aquel año, elección que recayó en la fórmula compuesta por Pablo Barrenechea y Luis María Arzac como Gran Maestro y Vice Gran Maestro respectivamente, en oposición a la dupla integrada por Emilio Gouchón y Fabián Panelo. Al respecto, varios integrantes de la asamblea solicitaron la anulación del sufragio, dado que Barrenechea solo obtuvo el voto de 39 logias sobre un total de 98. Entre aquellos que protestaron, había miembros de la logia Obediencia a la Ley N° 13, de la cual era Venerable o Presidente el mismo Barrenechea. Sin duda, y por todo lo ya expresado, el cisma excedió las razones de las disputas personales.

Para evitar la ruptura se propuso como mediador entre las partes al General Bartolomé Mitre, que aceptó la tarea aunque tardíamente, ya que el 8 de julio los delegados de las logias disidentes dictaron la Constitución y Estatutos Generales de la nueva Obediencia.

Varios de los personajes de la obra Lautarín son identificables, como el prestigioso masón Narciso Terrón o Belín Sarmiento, este último nieto del ex Presidente Domingo Faustino Sarmiento (educador, autor de Facundo y Gran Maestro de la masonería). Belín Sarmiento será luego uno de los fundadores del Gran Oriente Argentino del Rito Confederado. 

Paradójicamente, y a través de un decreto expedido por la mano de Emilio Gouchón, este último Gran Oriente será reconocido en 1909 como potencia regular paralela a la del Gran Oriente para la República Argentina de la calle Cangallo (Boletín Oficial, Año 53, N° 23, enero de 1910, pág. 5), estableciendo entre algunas condiciones que ninguno de los dos Orientes "admitirá en su seno logias que pretendan, en su carácter de tales, pasar de un Rito a otro, sea cual fuere la causa que las impulse a efectuar el cambio". El Supremo Consejo vinculado a Cangallo se reservaba el derecho de arbitraje ante cualquier conflicto.

El panfleto está redactado en formato de comedia y sin duda emanó del seno del Gran Oriente de la calle Cangallo, el cual se menciona en reiteradas ocasiones, y cuyos miembros se burlaban de la escisión provocada por este grupo fundador de la nueva Obediencia y de las razones de su apartamiento. 

Por otra parte, entre 1876 y 1882, funcionó en el país una Gran Logia del Rito Azul (Mayo, 1988), la cual contaba con 12 logias y era presidida por Daniel María Cazón, uno de los cuatro Grandes Maestros, junto a Carlos Urien, Nicanor Albarellos y Álvaro Barros, que protagonizaron a principios de la década de 1870, con la creación de entidades rivales, la peor crisis masónica del siglo XIX, descontando, por supuesto, el conflictivo nacimiento de los primeros cuerpos colegiados en el período 1857-1858, que involucró el ya mencionado enfrentamiento entre los dos Supremos Consejos y Grandes Orientes de Miguel Valencia y Roque Pérez, imponiéndose este último. 

Cabe destacar también que el opúsculo menciona a la Gran Logia Nacional, otra entidad escindida del Supremo Consejo y Gran Oriente para la República Argentina en 1898, y con la cual se disputaban la representación de los altos grados del Rito Escocés. Esta ruptura duró poco tiempo.

El alcance y eficacia del folleto podría cuestionarse desde una perspectiva actual ya que apenas tres años después de haber iniciado sus actividades, el Gran Oriente Argentino del Rito Azul contaba con 103 Logias y Triángulos En el balance del tercer ejercicio administrativo (1904-1905), declaraba el Vicealmirante y Gran Maestro Enrique G. Howard: "En este lapso de tiempo se fundaron e instalaron 32 logias y triángulos, y por lo tanto contamos hoy con 103 en pleno desarrollo de actividad. Durante el mismo período el número de iniciados, afiliados y regularizados, ascendió a 589". Este es el detalle: Iniciaciones, 444. Afiliaciones: 100. Regularizaciones: 45. Suspendidos, radiados o expulsados: 46. Fallecidos: 12.

Por su parte, en el período 1905-1906, el Supremo Consejo y Gran Oriente para la República Argentina, con sede en la calle Cangallo, declaraba unas 90 Logias. Hacia 1859 se calcula la existencia de unos 900 masones en la Argentina y, en 1906, aproximadamente unos 1.500. En 1964, la ya constituida Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones declaraba contar con 40.000 miembros activos (revista Leo Plan, op. cit., pág. 46).

No coincido con el autor Emilio Corbière que consideraba la existencia y pluralidad de Obediencias masónicas que coexistían en aquellos años como simples desgajamientos de un pretendido tronco tradicional, ya que la masonería argentina jamás fue monolítica ni tampoco tuvo un criterio de unicidad a través de su historia. Apenas un anclaje en alguna sede edilicia datada en la década de 1870 cuyo uso y titularidad por parte de la Sociedad Filantropía Argentina generó también graves conflictos hasta bien entrado el siglo XX. Las sedes de las distintas masonerías nacionales fueron diversas con el transcurso de los años.

Otra falacia implica sostener o dar por sentada una sumisión incontrovertible con respecto a la masonería inglesa y sus dictados. Por supuesto que esto no siempre fue así. A pesar de la instalación de algunas logias y una Gran Logia Distrital por parte de Inglaterra en el año 1861, las relaciones entre esta y la masonería local fueron siempre tensas, dando lugar a la protesta, ya sea oficial o a través de los medios de comunicación publicados por los masones argentinos, ante la reiterada invasión jurisdiccional de la Obediencia europea. 

Se profundiza la crisis

Durante 1902 continúan las escisiones y, en el mes de septiembre, surge el ya mencionado Gran Oriente de las Logias Confederadas, también llamado el Gran Oriente del Rito Confederado, con sede en la calle Corrientes 1.947 de la ciudad de Buenos Aires y Belín Sarmiento a la cabeza. En 1904 contaba con 11 logias y 590 miembros.

Desde julio de 1902 funcionaba en Rosario la Gran Logia Provincial de Santa Fe. Su Gran Maestro era Carlos Paganini y practicaba el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, aunque también incluía dos logias del Rito de Mizraim.

En 1904 nace el Gran Oriente Nacional del Rito Argentino (anticlerical), que adoptaba nuevamente los 33 grados e impulsaba la idea de que sus miembros se constituyeran en un partido político a fin de influir en los asuntos del país. Compuesto por 13 logias y 650 miembros, se instala en la calle Chacabuco 1.141 de la Capital Federal. En 1906 es rechazado su pedido de personería jurídica. Llegó a ocupar su Gran Maestría el que fuera Presidente de la Nación, Carlos Pellegrini.

En 1912 existían tres Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y, desde 1916, la Federación Argentina de la Orden Masónica Mixta Internacional del Derecho Humano que llegó a presidir Belén de Sárraga.

Pocos años después, y en el período comprendido entre 1914 y 1922, desde la Gran Logia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (luego Supremo Consejo del Grado 33 y Gran Oriente para la República Argentina-Confederación de Potencias Masónicas del Rito Escocés Antiguo y Aceptado), con sede en la calle Bartolomé Mitre 2.520, su Gran Maestro Francisco Gicca, grado 33, manifestaba en uno de sus mensajes anuales:

"Tenemos 80 entidades masónicas constituidas, y en trámites, sea en formación o dispuestas a salir de Orientes irregulares, 25 Talleres más.

Sin embargo, conste que estaremos siempre dispuestos a firmar tratados de amistad o formar parte de una Confederación de Ritos siempre y cuando, aún de Orientes irregulares como el Azul y el Confederado, haya en ellos hombres dignos (...)".

Un año después, sostenía el mismo Gicca:

"(...) La Orden se encuentra instalada en un local digna de ella. Este Oriente cuenta con el doble de Talleres de los titulados Oriente de Cangallo 1242, Chile 1038 (bajo la conducción de Francisco Serp), y Rito Azul y Confederado juntos (...)".

Entre sus relaciones oficiales e intercambio de Garantes de Paz y Amistad se contaban, entre otras, las siguientes Potencias Masónicas: Supremo Consejo Internacional Mixto El Derecho Humano, Francia; Supremo Consejo del Serenísimo Grande Oriente Español; Supremo Consejo y Grande Oriente de Portugal; Supremo Consejo del Serenísimo Grande Oriente de Cuba; Supremo Consejo y Gran Oriente del Brasil; Gran Oriente y Gran Logia de Francia; Honorable Gran Logia Suiza Alpina; varias Grandes Logias de México, etcétera. Aparte de unas veinte Potencias citadas, agregaba Gicca:

"(...) Hállanse actualmente en tramitación el intercambio de relaciones oficiales con más de veinte Potencias Masónicas europeas y americanas, y cuyos tratados no se han verificado aún a causa de las dificultades que por la conflagración europea se sufre en las comunicaciones postales (...)".

En otro de sus discursos, decía:

"(...) Hay masones del interior del país que dicen que continúan bajo la Obediencia de Cangallo 1242 porque cuando han venido a esta capital y han visitado aquel Templo que es lujoso e imponente y han venido luego a visitar este, se han encontrado con una pobreza franciscana (...).

En efecto, no puede negarse que este templo no es ni majestuoso, ni grande, ni siquiera cómodo y que los que se quejan que no tengamos una casa como aquella, olvidan que fue levantada con el esfuerzo de cincuenta años de masonería, y que hoy no es más de la masonería, sino de unos cuantos llamados masones, que son los verdaderos dueños de la casa y que hasta que las logias que llaman de su Obediencia les sirvan ciegamente, reconociéndolos como Supremo Consejo, Poder Ejecutivo y dueños del edificio, bien; en caso contrario los expulsan porque ellos son los señores de horca y cuchilla. Ellos tienen una gran casa; nosotros estamos en una casa honesta.

Recordaré como ilustrativo el párrafo del titulado Gran Maestro de un Oriente irregular, señor Francisco Serp, quien después de unos trabajos para llegar a la unión con Cangallo 1242 declara en un manifiesto, que lleva su firma de reciente fecha, lo siguiente:

"En sustancia, en la casa Cangallo 1242, la mayoría de los dirigentes piensan así:

La masonería debe tener una organización monárquica y de gobierno absoluto; debe regirse sin desviación alguna por las viejas pragmáticas del Rito Escocés; el dogma y la liturgia no se deben tocar ni discutir, y el pueblo masónico debe acatar sin protesta, lo que los dirigentes resuelvan, y debe también cotizar... y callar; en esa forma entienden que se labra la felicidad de sus componentes, y serán buenos masones aquellos que conozcan bien la historia de la masonería, que con toda corrección practiquen las señales y toques, la entrada al templo y no olviden la palabra secreta; sobre todo que no se les ocurra, ni por asomo, preguntar si la casa de la calle Cangallo 1242, que figura a nombre de la Filantropía Argentina (sociedad particular), es o no de la masonería"".

Fechado en mayo de 1917, el Soberano Gran Comendador y Gran Maestro del Supremo Consejo y Gran Oriente para la República Argentina con sede en la calle Cangallo, Juan Ángel Golfarini, daba a conocer el siguiente documento, en el cual se exponían las propuestas de diversas partes para llegar a un acuerdo de unión entre distintas masonerías.

Enunciaba el documento:

"El Soberano Gran Comendador de la Orden cree oportuno hacer públicas las tentativas de unión que se han realizado a fin de que desaparezca la pluralidad de agrupaciones masónicas que tienden a un mismo fin, eliminando así la irregularidad en que se encuentran los grupos que no pertenecen a nuestra Obediencia".

 Del texto se desprenden dos posturas:

"(...) La proposición recibida de los señores Francisco Serp, Santiago Gallegos y Antonio Ponzio en representación de la sociedad civil Masonería Argentina del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en la que, a pesar de reconocer la regularidad de este Supremo Consejo (Cangallo 1242) y su antigüedad desde 1857, proponen en resumen que esta masonería regular y la sociedad civil Filantropía Argentina se entreguen y sometan a la sociedad civil Masonería Argentina (Chile 1038)".

Luego:

"(...) La proposición hecha por este Supremo Consejo (Cangallo 1242) en la que, también en resumen, proponíamos fraternal y sinceramente una unión duradera por la fusión de ambas agrupaciones, luego de la sanción de sus estatutos civiles y masónicos comunes, haciéndola preceder de un pacto de paz y amistad que hubiera servido para que, en el hecho, las dos fracciones tuviesen igualdad de trato y prerrogativas, ínterin tanto se sancionaran los estatutos a que se ha hecho referencia y se eligieran bajo su régimen las autoridades comunes que gobernarían las dos fracciones reunidas (...)".

Al concluir las negociaciones, asumirá la Gran Maestría de las entidades unificadas, Francisco Serp, extendiéndose su mandato desde diciembre de 1917 hasta febrero de 1923. Durante su gobierno, nuevos Estatutos serán publicados en el boletín oficial de la Masonería Argentina-Supremo Consejo y Gran Oriente del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (Año 64, enero 1º de 1921, Era Vulgar, No 35, págs. 57-60), y que sancionados a fines de 1920 empezarán a regir en los inicios de la nueva década. De sus artículos se desprende que el gobierno central de toda la estructura de la Orden continuará sujeto a los dictados del Supremo Consejo, constituyéndose este en la máxima autoridad, aún con injerencia sobre los talleres simbólicos a los cuales puede expulsar.

En 1926 un cuantioso grupo de logias dará nacimiento a la Gran Logia Nacional Argentina asentada en la calle Perú y enfrentada a la ya mencionada Masonería Argentina del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, de Cangallo. Entre los principales puntos de la disputa se encontraba la citada injerencia de los altos grados en el simbolismo.

La mencionada controversia se resolvió en la VI Conferencia de Supremos Consejos Confederados, celebrada en París en 1929, donde se decidió la separación entre los grados simbólicos y los altos grados escocistas. En Argentina, esta postura se adoptó a partir de 1931 (Goyogana, 2009), lo que condujo al pacto de unión masónica de 1932, hasta el nuevo cisma del período comprendido entre 1935 y 1957. 

Cambio de época

Tras la unificación masónica de 1957 y durante un cuarto de siglo, hasta la víspera de la restauración democrática, diversas publicaciones de amplia difusión y relevancia investigaron sobre la Orden con resultados variados según la perspectiva.

En 1960, la revista Usted reflejó la opinión del antimasón Patricio José Maguire, quien afirmaba que la Gran Logia Argentina estaba bajo la dependencia de las logias inglesas y que el local de la Gran Logia Distrital de Sudamérica era frecuentado por todos los diplomáticos ingleses y también por miembros de la Cámara de Comercio Británica, quienes mantenían una estrecha relación con el gobierno argentino (pág. 29).

Según Maguire, la logia de la calle Cangallo estaría subordinada a esta masonería inglesa. Además, señaló que los miembros de la logia británica casi siempre han formado parte del Gran Consejo de la Masonería de la calle Cangallo (pág. 29).

Maguire, interesado en rastrear las implicaciones inglesas en la masonería argentina, aportó más argumentos a su tesis: recordó que en 1958 el descendiente de ingleses, Ian Drysdale, fue elegido Pro Gran Maestro de la Orden. Tras el suicidio del Gran Maestro, el médico Agustín Álvarez (último Gran Maestro del GOFA), Drysdale se convirtió en el jefe de la orden. Maguire agregó: Drysdale formaba parte del directorio de varias sociedades anónimas con un capital suscripto de millones de pesos. Con este poder económico, este hijo de ingleses habría influido, al igual que sus antecesores, en la masonería argentina (pág. 29).

El cronista destacó (pág. 27): 

"Desafiada a salir de su mutismo, incitada a abandonar su secreto ideario, la masonería, sin embargo, ha permanecido en silencio a través de los siglos: el velo ha ocultado hasta el punto de partida de su origen.

Los teóricos eclesiásticos han sostenido que el nacimiento de la secreta organización ocurrió exactamente el 24 de junio de 1717 bajo la protección de Jorge II de Inglaterra: de allí arrancaron, a través del tiempo, todas las organizaciones masónicas de hoy, salvo escasas excepciones.

Pero la masonería reclama para sí una tradición más antigua. La misma palabra masones (de masons: albañiles, en inglés) sugiere una línea de ascendencia brotada en la Edad Media: los talleres de las logias han mantenido, hasta ahora, la distinción jerárquica medieval, que divide a los hermanos en maestros, compañeros y aprendices. Otros han asegurado que los masones tienen un origen más remoto todavía: sus primeros miembros habrían aparecido en los difusos tiempos de Confucio, del antiguo Egipto, de Zoroastro y hasta de Adán".

Uno de los entrevistados (págs. 28-29) afirmó que la Masonería es condenada por la Iglesia debido a dos razones fundamentales: a) su naturaleza como entidad secreta que induce a sus miembros a comprometerse sin pleno conocimiento, lo que se considera inmoral; b) su negación del orden sobrenatural, manifestada en el rechazo de la Revelación, la Encarnación, los méritos de la Pasión y de la Cruz, la Gracia, los Sacramentos y la existencia de una Iglesia instituida por Dios como depositaria de la verdad. 

Además, destacó la activa participación política de los masones en diversos países, señalando que más allá de su actividad espiritualista, la masonería muestra una innegable raíz política y conexiones con poderosos intereses económicos, con el objetivo de crear un gobierno mundial bajo su control y que Patricio José Maguire ha explicado que la masonería sirve como instrumento del imperialismo inglés.

Finalmente, el Gran Maestro Fiorini reivindicó para la Gran Logia la divisa del bien, sustentada en la defensa de los ideales de libertad, igualdad y fraternidad, contenidos en el lema ciencia, justicia y trabajo. Definió a la entidad, que trabaja silenciosamente bajo su dirección, como "enemiga declarada de la intolerancia, del fanatismo en todas sus formas y también de los regímenes de fuerza y violencia, por ser contrarios a la razón y denigrantes de la especie". La acción práctica de estos postulados se expresa en la circunstancia de que esta institución es esencialmente filosófica, filantrópica y progresista (pág. 27).

Rebelión en las logias
Portada de la revista Usted, Buenos Aires, Año I, N° 8, 10 de diciembre de 1960, págs. 27-29. En la foto, el odontólogo José María Fiorini, Gran Maestro de la Masonería Argentina de la calle Cangallo. 
En 1964, con motivo de la publicación del libro Jesuitas y Masones del húngaro Tohotom Nagy, la revista Leo Plan publicó un extenso reportaje donde aborda, entre otros temas, la encarnizada lucha de la Iglesia Católica contra los masones, su actuación en la Revolución Francesa, el movimiento emancipador americano, la unificación de Italia y el rol de la mujer en las logias, así como el papel antimasónico de Leo Taxil en la historia: "un experimento para comprobar hasta dónde podían llegar la credulidad y la estupidez humanas cuando estaban alimentadas por el odio" (pág. 42).
La masonería ha cumplido con su propósito histórico, dice el artículo,si quiere evitar envejecer y preservar su relevancia, debe explorar nuevos ámbitos de acción. De este modo, la institución se encuentra en una encrucijada, similar a la del siglo XVIII con la creación de las primeras constituciones de las logias por Anderson, que podría definir su curso en el siglo veinte (pág. 44).
Los ideales de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa, que no han variado hasta la actualidad; la tolerancia universal y la aceptación de todos los ideales, credos religiosos o políticos (excepto los que atentan contra esos mismos principios, es decir, comunismo, fascismo, nazismo), ya van siendo aceptados y propugnados por la Iglesia de Roma, sostiene la nota, y marcan la tónica del ámbito en que se desarrolla el Concilio Vaticano II, que inspiró la encíclica Pacen in Terris (pág. 46).
Queda aún la sospecha de que la masonería, detrás de todos sus escaparates, no pase de ser una cofradía de ayuda mutua entre ciertos sectores, para ganar así posiciones sociales y económicas. La idea de una alianza secreta entre los poderes monetarios y políticos puede producir pavor. El hecho de que grandes personalidades políticas hayan pertenecido a una u otra logia parece confirmar este temor (pág. 46). Según Nagy, es posible asegurar que esas logias políticas del siglo XIX han desaparecido por completo, si bien en un tiempo tuvieron en sus manos el manejo político del país.
Se puede asumir que la masonería desempeñó un papel crucial en la historia, agrega el cronista, y que su relevancia ha disminuido en la actualidad, pese a que figuras políticas destacadas siguen formando parte de ella. Algunos masones de alto rango consultados sobre el tema ofrecen una respuesta tajante: la influencia política de la masonería pertenece al pasado. Algunos incluso sugieren que los períodos en que la masonería fue considerada una vanguardia ideológica también han quedado atrás, y que es necesario explorar nuevos rumbos. Según estas opiniones, la masonería se encuentra actualmente en un período de estancamiento (pág. 46).
Para Nagy, la masonería constituye una hermandad de hombres libres orientada a fortalecer los lazos humanos en un entorno de máxima tolerancia, sin distinción de raza, credo ni ideología política, requiriendo únicamente fe en un dios, integridad y no afiliación a organizaciones que atenten contra la libertad, principio fundamental de la hermandad, lo cual excluye de las logias a comunistas, fascistas y partidarios reconocidos de ideologías totalitarias (pág. 42).
Finalmente, para el Soberano Gran Comendador Alberto J. Mazziotti, es pertinente destacar que la institución masónica no es ajena a los movimientos libertarios de los pueblos. En efecto, episodios históricos como las Cruzadas, la Revolución Francesa y la Independencia americana, todos ellos sustentados en ideales de libertad, han consolidado a la institución como una base fundamental. La fraternidad masónica se enfoca en cultivar ideales en los hombres, sin participar directamente en movimientos contra regímenes autoritarios, sino más bien preparando a sus miembros para aplicar estos principios en su vida cotidiana y contribuir así a la libertad de los pueblos (pág. 46).
Sobre el rol de la mujer, se explayaba el artículo (págs. 46-47):
"No logramos localizar a ninguna masona para que diera su respuesta; sólo pudimos averiguar que los ritos de las logias femeninas son, en principio, similares a los ritos masónicos masculinos, pero con notorias diferencias formales, ya que, en el fondo, no han comprendido al espíritu masónico que, según nuestro interlocutor, es completamente inaccesible a ella".

Sin duda, la mujer todavía era subestimada en sus capacidades por amplios sectores sociales y aún legales, en pleno siglo XX.
La mujer ni siquiera fue contemplada en las Constituciones de Anderson dictadas para la Gran Logia de Londres, y su emancipación social todavía era impensable. Una disposición general establecía: "Los esclavos, las mujeres, las gentes inmorales o deshonrosas no pueden ser admitidas, si solamente los hombres de buena reputación".
Un punto de inflexión lo constituyó la organización por parte del Gran Oriente de Francia, hacia 1774, de las llamadas Órdenes de Adopción para la Masoneria de Damas, Logias jurisdiccionadas y "bajo la protección de un taller simbólico regular que vela por ellas y atiende a sus trabajos". El Gran Oriente de Francia estableció reglas y leyes para su gobierno.
Muchas otras seguían batallando y, en este aspecto, resulta visionaria y más destacable la labor integradora y los logros obtenidos por la Orden Masónica Mixta Internacional del Derecho Humano desde fines del siglo XIX y desde los primeros años de su existencia, sobre todo teniendo en cuenta su rápida aceptación, expansión y su carácter internacionalista, siendo esta una de sus características más notables hasta el día de hoy. Es la primera vez que la mujer se inserta con plenitud en las Logias y en un plano de igualdad junto al hombre. Desde entonces ya no habrá límites para que la mujer alcance los más altos grados dentro de la Orden.
Rebelión en las logias
Rebelión en las logias
Imágenes de la revista Leo Plan, Buenos Aires, Año XXIX, 3 de junio de 1964, N° 715.
Rebelión en las logias
Revista Gente, Buenos Aires, Año 16, N° 828, 4 de junio de 1981, págs. 80-81.Entrevista con el Gran Maestro Rolando M. Riviere sobre el escándalo provocado por Licio Gelli y la Logia Propaganda 2.
Por último, a fines de 1982, la revista Todo es Historia dedicó un número completo a caracterizar a la Orden desde diversas perspectivas y algunos abordajes polémicos. Uno de los destacados entrevistados fue el Gran Maestro Carlos Wilson, quien reafirmó las ideas democráticas de los masones frente a extremismos políticos y de otro tipo (págs. 54 y 56).
Luego de las habituales preguntas sobre el uso del lenguaje simbólico y el secretismo que envuelve a la Orden, describe a la masonería como una sociedad no masiva, jerárquica en su forma de actuar debido a su naturaleza como escuela de formación individual, pero sin connotaciones elitistas (pág. 57).
Señaló que la Orden se declara soberana e independiente, reservándose el derecho exclusivo de legislar sobre simbolismo, ajena a sumisiones extranjeras, y que en las logias solo se coloca la bandera argentina (pág. 57)
En respuesta a la pregunta sobre el conflicto con Gran Bretaña y la Guerra de las Malvinas, Wilson declaró que la masonería aboga por la diplomacia y que esta no persigue el triunfo de ningún tipo de gobierno determinado ni pretende implantar una forma de Estado en particular. Su fin primordial es, a través de sus hombres, crear en cada época y sociedad las condiciones favorables para los cambios que se producen en todo orden, luchando para mantener y ampliar cada vez más los valores esenciales de la persona humana, tanto individual como socialmente (55-56).
Aclaró que, bajo su lema de Libertad, Igualdad y Fraternidad, lo masónico estuvo presente en las dos revoluciones inglesas de 1648 y 1688, en la revolución norteamericana de 1776, la francesa de 1789, en la Independencia hispanoamericana, en la Reforma de Benito Juárez en México, o en la República Española de 1936. Para Wilson, el espíritu de la masonería combate todas las formas autocráticas (pág. 56).
Al ser consultado sobre Licio Gelli y la logia Propaganda 2, dado que algunos masones argentinos figuran en sus listas, respondió (págs. 57-58):
"La Propaganda 2 y Licio Gelli no son masónicos. Gelli es un viejo dirigente fascista, y el fascismo italiano fue enemigo acérrimo de nuestra institución. Gelli y algunos otros, penetraron en la masonería italiana para servirse de ella, como plataforma política. Así lo hizo Hitler, en Alemania, a través del grupo Thule, de las llamadas Logias cristianas, y de los Caballeros teutónicos. Todas esas, eran sociedades pseudomasónicas, ultrarreaccionarias, pseudoespiritualistas, al servicio de los fines inconfesables del nazismo. La P-2 ha estado al servicio de negociados y de delitos en los cuales la masonería italiana y mundial, en absoluto han tenido que ver".
Rebelión en las logias
Todo es Historia, Buenos Aires, Año XVI, noviembre de 1982, N° 186, págs. 54-58.Esta edición incluye entrevistas exclusivas con Carlos Wilson, Alcibíades Lappas y el destacado crítico de la masonería Patricio José Maguire, abordando temas como el conflicto con Gran Bretaña y la Guerra de las Malvinas, la red de corrupción orquestada por Licio Gelli y la logia Propaganda Due, así como el supuesto imperio masónico global construido por la Gran Logia Unida de Inglaterra y sus logias subordinadas. Esta publicación marca el cierre de un ciclo de veinticinco años de investigaciones periodísticas y entrevistas exhaustivas y polémicas.
Referencias bibliográficas, notas y apéndice documental con fuentes citadas

- Campos, Mauricio Javier 

  • Rebelión en las logias: masonería, mitos e historia, WGT Ediciones, Buenos Aires (2014).
  • El círculo interno de las logias, Ediciones Matrioska, España (2021).
  • La mujer masón, Editorial Autores de Argentina, Buenos Aires (2018).
  • Masones, Editorial Autores de Argentina, Buenos Aires (2024).
- Goyogana, Francisco (2009), Sarmiento en la masonería, Todo es Historia, Buenos Aires, Año XLI, Nº 499, febrero de 2009, pág. 15.

- Mayo, Carlos A. (1988), La masonería en crisis (1902-1922), Centro Editor de América Latina.

(1) Verbum, Buenos Aires, Segunda época, Año II, 1º de marzo de 1936, Nº 19, págs. 16-18.

Un dato destacable es aquel que se cita a menudo sobre las siete logias fundacionales de la masonería nacional, pero de las cuales solo Unión del Plata apoyó en un principio al grupo de Roque Pérez, de un total de otras varias logias que lo hicieron bajo la jurisdicción uruguaya, las cuales son mencionadas en los documentos originales y correspondencia de la época entre las partes involucradas (Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año 1º, Núm. 12, 30 de abril de 1873, págs. 359-361). 

Se les sumarán Consuelo del Infortunio y Tolerancia. El resto apoyaba a Valencia, siendo según los documentos, las siguientes logias: Confraternidad Argentina, Regeneración, Lealtad, Constancia y Verdad (Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año 1º, Núm. 14, 30 de mayo de 1873, pág. 420).

(2) Esta Potencia firmará un pacto de unión con la Gran Logia Filial Hispano Argentina bajo la conducción de Juan Manuel Iniesta, que también fuera, en su extensa trayectoria masónica, Gran Maestro de la Gran Logia Regional del Centro de España y luego cofundador del GOFA.

El Garante de Amistad de la nueva Obediencia con el Grande Oriente Español era Diego Martínez Barrio, luego Presidente de la República Española en el exilio. El GOFA cobijará mayoritariamente a los republicanos españoles perseguidos por el franquismo, entre otros, a Augusto Barcia y Luis Jiménez de Asúa. En España, Juan Manuel Iniesta fue el iniciador del Presidente de la Segunda República, Manuel Azaña.

Rebelión en las logiasPacto de Unión y Solidaridad con la Agrupación Masónica Española, Boletín Oficial de la Gran Logia Nacional Argentina, Buenos Aires, Año III, agosto de 1928 e. v., Nº 3, pág. 12.
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Apéndice documental 

Rebelión en las logiasRebelión en las logiasRebelión en las logiasRebelión en las logias
Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año III, 15 de junio de 1875, Núm. 9, págs. 250-253.Carta del Soberano Comendador y Gran Maestro Nicanor Albarellos dirigida a la Gran Logia Unida de Inglaterra, expresando su protesta por lo que consideraba una conducta inapropiada del Gran Maestro Provincial del Distrito Sur, quien mantenía contacto con el grupo disidente liderado por Daniel María Cazón.
Rebelión en las logiasRebelión en las logiasRebelión en las logias
Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año III, 28 de febrero de 1875, Núm. 4, págs. 139-141.Carta del Soberano Gran Comendador Albert Pike dirigida al Gran Maestro y Soberano Gran Comendador del Gran Oriente y Supremo Consejo de la República Argentina, Nicanor Albarellos.
Rebelión en las logiasRebelión en las logiasRebelión en las logias
Revista Masónica Americana, Buenos Aires, Año III, 15 de junio de 1875, Núm. 9, págs. 277-279.Carta del Supremo Consejo de la República Argentina dirigida al Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo para la Jurisdicción Sur de Estados Unidos, Albert Pike.
Rebelión en las logias
El opúsculo Lautarín de 1902. Contiene la comedia Los renegados, una sátira contra el Gran Oriente Argentino del Rito Azul.
Rebelión en las logiasRebelión en las logias
Constitución y Estatutos Generales del Gran Oriente Argentino del Rito Azul (1910).
Rebelión en las logiasRebelión en las logiasRebelión en las logiasRebelión en las logiasRebelión en las logiasRebelión en las logias
Logias y Triángulos del Rito Azul.
Rebelión en las logiasRebelión en las logias
Constitución y Reglamentos Generales del Gran Oriente Argentino del Rito Confederado (1906).
Rebelión en las logias
Supremo Consejo y Gran Oriente para la República Argentina, Boletín Oficial, Buenos Aires, Año 53, N° 23, enero de 1910 e. v., pág. 5.Decreto expedido por la mano de Emilio Gouchón reconociendo como potencia regular al Rito Confederado. El Supremo Consejo vinculado a Cangallo se reservaba el derecho de arbitraje ante cualquier conflicto entre los dos Orientes. 
Rebelión en las logias
Constitución para la Gran Logia Nacional Argentina (1926).
Rebelión en las logiasRebelión en las logiasRebelión en las logias
Logias de la Gran Logia Nacional Argentina. Integraban la Obediencia prestigiosas logias como la 7 de Junio de 1891 de Mar del Plata (131 miembros), Confraternidad Argentina (45 miembros), Armonía, de Santa Fe (130 miembros) o Hijos del Trabajo (50 miembros). Luego se sumarán, entre otras, Unión del Plata. En el período del ejercicio anual de 1928-1929, las solicitudes de admisión ascendieron a 70 y de afiliación a 35. En 1934, la logia Res Non Verba empieza a publicar la revista Verbum, luego destacada publicación del GOFA.
Rebelión en las logiasRebelión en las logias
Constitución y Reglamentos Generales de la Federación Argentina de la Orden Masónica Mixta Internacional El Derecho Humano (1917). La Federación llegó a estar presidida por la española Belén de Sárraga.
Rebelión en las logiasRebelión en las logias
Logias de la Confederación de Potencias Masónicas del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Boletín oficial del Supremo Consejo del Grado 33 y Gran Oriente para la República Argentina, Buenos Aires, Año LVII, julio de 1917 e. v., Nº 43 (Templo central: Bartolomé Mitre 2520).También se consultó el Mensaje a la Honorable Gran Logia, leído por el Serenísimo Gran Maestre del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Ilustre y Poderoso Hermano Francisco Gicca 33, Buenos Aires, 24 de junio de 1916 e. v. (período 1915-1916).
Rebelión en las logias
Boletín Oficial de la Gran Logia Simbólica Provincia de Santa Fe (1933).

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