Hace una semana me di un tortazo con la puerta del coche. Estaba sacando un ventilador para afrontar la ola de calor…
Pasado el susto, el hematoma y ya libre de puntos de sutura, me ha dado por hacer unas reflexiones.
La primera: He tenido que controlar mi propio yoísmo. Me hice una foto en “máximo apogeo” del golpe y cuando me preguntaban, enseñaba la foto . La tercera vez que lo hice, me di cuenta que no podía seguir así. No sólo por lo desagradable de la imagen (daba yuyu) si no porque era totalmente innecesario.

La segunda reflexión es que el yoísmo es un pecado nacional. El porcentaje de historias sobre golpes, suturas, roturas y cosas-varias que me han explicado ante mi frente golpeada, ha sido muy alto. Frases tipo : Ahí los puntos no duelen nada. ¡Qué te los pongan en la axila y ya verás! O : Yo me enganché el dedo con la puerta del coche y me quedo colgando ( lo de la uña, lo omito), etc, etc…
La tercera reflexión es que no valoramos el amor y afecto que nos rodea y que se hace protagonista en estas situaciones de emergencia. Esto se traduce a toda mi familia activada a mi alrededor y cubriéndome de mimos.

La cuarta reflexión es que hay gente buena por el mundo. Esta es una reflexión delicada por el tema que trata. Mi ojo morado y mi frente suturada, me daban un aspecto que podía hacer pensar en violencia de género… Mis visitas al médico fueron en taxi. En uno de esos viajes, me saqué las gafas, tipo Audrey , que llevaba para camuflarme y el taxista me miró de reojo por el retrovisor. Yo iba hablando por teléfono. Al llegar a destino, se para unos metros antes. Se gira y me pregunta: Perdona ¿Tienes algún problema? , ¿Necesitas ayuda? Se me puso la carne de gallina. Le expliqué al chico lo que me había pasado y que no necesitaba su ayuda pero , al bajar del coche , le dije que le agradecía mucho que me lo hubiera preguntado. Fue sensible y me mostró a un ser humano concienciado. Buena gente.
La quinta y última reflexión es la prosaica. Siempre, mejor, un coche cuatro puertas. De verdad. Un dos puertas, con asiento abatible y que se desliza por esas guías endemoniadas, es un mal asunto. El asiento puede golpear un ventilador que estabas sacando del asiento posterior (porque no cabía en el maletero) y hacer que tu frente impacte con la esquina superior de la puerta.
De estas reflexiones, me quedo con lo mejor: los mimos y la buena gente.
Y ya he borrado la foto del móvil. ; – )
