Revista Opinión

Refugiados sirios y el fútbol

Publicado el 19 septiembre 2015 por Elblogderamon @ramoncerda

Pocos temas hay tan candentes como este en estos momentos, y por supuesto polémicos. No voy a entrar en un pormenorizado análisis de las causas por las que se producen estos fenómenos ni de hasta qué punto existe obligación de acoger indefinidamente a todo el que venga, pero es evidente que hay cosas que llaman la atención y, aunque quizás no sean las más importantes, sí que me gustaría comentarlas, aunque fuera de pasada.

Acoger a los refugiados sirios

Cuando hablamos de acoger a los refugiados sirios no nos referimos a darles comida y alojamiento unos días hasta que puedan volver a su país. Asumimos que es para siempre y hay que integrarlos en cada uno de los países de acogida, enseñarles el idioma, darles un sitio donde poder vivir con dignidad, y garantizarles la supervivencia (y sabemos que muchos de los que vienen no están por la labor de integrarse en otra cultura distinta a la suya). Todo eso me parece perfecto y creo que humanitariamente así ha de ser. Espero que nunca nos veamos nosotros en una situación igual.

#refugiados sirios

Refugiados sirios. ¿Hemos de mantenerlos a todos?

Lo que me planteo con los refugiados sirios y a veces también con cualquier otro inmigrante ilegal (porque los sirios también son inmigrantes ilegales, aunque su causa se tenga que ver desde otro punto de vista) es lo que hacemos con los nuestros que están en situación de pobreza extrema. ¿Les damos las mismas atenciones? Bajo mi punto de vista hay dos cosas que tendrían que hacerse antes o de otra manera: cubrir mejor las necesidades de los que ya están aquí y no tienen trabajo (y no por racismo sino por simple y sencillo orden de prioridades matemáticas), y en la medida de lo posible, ayudar en origen a quienes quieren venir para que no vengan todos. Sé que no es fácil, pero darles trabajo a los que vienen tampoco lo parece; sin contar con el efecto llamada que eso acabará teniendo, multiplicando el problema a medio plazo.

Ya parece ser que se han colado islamistas aprovechando el tirón de los refugiados sirios y además se han ocasionado situaciones como la de Hungría que, personalmente, me dan muy mal rollo: rechazan agua y comida y lo hacen con violencia tirándolo todo a las vías del tren porque «exigen» ir a Alemania. Otra cosa que llama la atención de esta noticia cuando se ve el video, es que todos son hombres jóvenes; no hay personas mayores, ni mujeres, ni niños… O esos otros en Macedonia que también rechazan la ayuda con violencia porque las cajas son de la Cruz Roja (me parece MUY fuerte). Todo eso hace que uno se haga preguntas sobre la verdadera realidad de la situación, y desde luego la actitud violenta de ciertos grupos no alienta a que se les ayude.

Luego pasan cosas como la del entrenador de futbol que es zancadilleado por una periodista. La noticia da la vuelta al mundo y pasa a ser más importante la zancadilla que los motivos por los que esas personas huyen del país. El zancadilleado y su hijo llegan a Alemania, y una vez allí, curiosamente, lo traemos a España, cuando hay muchos ya por aquí a los que tendríamos que ayudar (incluidos refugiados sirios que no han llegado a Alemania). Es evidente que si no hubiera salido en televisión por la noticia de la zancadilla, nadie se hubiera interesado por él. Es como si su drama no hubiese sido la guerra sino la zancadilla de la reportera. Pero enseguida salta la noticia de que se le ha ofrecido trabajo como entrenador y que van a traer a toda su familia (qué buenos y majos somos los españoles). Muy bien; luego uno sigue leyendo aquí y allá y el representante del equipo que lo ha traído manifiesta: «Haremos lo que podamos. De momento, hemos utilizado dinero de nuestra partida de publicidad para pagar un piso en Getafe en el que se alojan». Lo que a mí me parece evidente de todo esto es que se trata de eso, de una acción publicitaria muy rentable y barata; hasta dentro de seis meses mínimo no se le ofrecerá realmente el trabajo prometido, mientras, le enseñarán el idioma, traerán (o no) a su familia y se les dará alojamiento y manutención a todos. Lo único que espero, porque otra cosa sería muy triste, es que no se siga utilizando esta situación como una campaña de «marketing humanitario» para darle notoriedad a un equipo de fútbol. Ya bastante triste me parece que en este país lo más importante sea eso: el fútbol.

Ramón Cerdá

Refugiados sirios y el fútbol was last modified: septiembre 19th, 2015 by Ramón Cerdá

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