Revista Salud y Bienestar

Relato de verano: No es mi función

Por Doctorcasado

Empezó aquella interinidad con muchas ganas tras una larga temporada haciendo guardias y refuerzos en ambulatorios desperdigados con horarios infames. Sin embargo el reto era mayúsculo, tenía que pasar consulta en dos pueblos y atender cuatro residencias de ancianos, una con más de un centenar de internos. Acababa agotada. La carga burocrática era abrumadora y  como tres residencias no tenían médico todos los días tocaban múltiples avisos. Jamás había trabajado tanto. La enfermera del cupo sin embargo ocupaba parte de la tarde pintándose las uñas y hablando por teléfono. Un día la doctora la pidió ayuda, "no es mi función" fue la respuesta. Aquellas palabras terminarían produciendo el desastre, como ha ocurrido siempre desde que  Caín las pronunció por primera vez.

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