Revista Salud y Bienestar

Relato: El cazador de dragones

Por Doctorcasado


Relato: El cazador de dragones
No hay dragones,
en ventanas o puertas,
¡mira en tu pecho!
Todos los días navegaba por las redes sociales buscando dragones. Es casi imposible encontrarlos allí, no gustan del ruido y Twitter está construido con jaleo. Buscaba huellas, indicios, detalles que delataran su paso por el mundo. Tendía frecuentes trampas, utilizaba todos los medios a su alcance, lanzaba sondas a las aguas, redes a los bosques y lazos a caminos y rutas. No tuvo éxito jamás. En cualquier caso no se consideraba un fracasado, había seguido su intuición y ero era mucho más de lo que la mayoría de sus coetáneos había conseguido con su vida. En alguna ocasión se sintió muy cerca del destino. No le importaba no haber llegado, otros lo harían por él. Tan solo protestaba por la cantidad de salitre que había tenido que tragar, mucha sal en su camino, mucha sed. Al final de su vida encontró otra manera de hacer las cosas, decidió mirar las nubes y escribir poemas. De esta forma consiguió calmar plenamente su deseo. Hayó muchos dragones en ambos ambitos y, más aún, consiguió darse cuenta de que de alguna forma también era posible descubrirlos en noches tranquilas nadando en círculos por las profundidades de su pecho.


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