Revista Salud y Bienestar

Relatos de verano: El nuevo enfermero

Por Doctorcasado

Sabían que venía de hospital y le quedaba poco para jubilarse. Compartiría dos cupos del centro de salud, los respectivos titulares se esperaban lo peor acostumbrados a recibir profesionales con pocas ganas de trabajar ó muy castigadas e incapaces de adaptarse a un ambiente laboral totalmente distinto. Se equivocaron. Aquel viejo marino estaba acostumbrado a navegar con marejada. No le asustaba trabajar y tenía una virtud infrecuente entre sus compañeras, tenía iniciativa. Cuando atendía a una persona mayor, además de apuntar las constantes solicitaba la analítica anual si era necesaria y le iba haciendo el electro para facilitar las cosas. Si llegaba un paciente grave era el primero en poner una vía y preparar la medicación antes de que se la pidiesen. No le costaba nada hacer las cosas más fáciles, ser siempre correcto y no poner jamás una mala cara. Una tarde los titulares coincidieron en administración mientras cogían talonarios de recetas, "¡qué suerte hemos tenido con el nuevo!", "¡ya lo creo, mejor que la lotería!".


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